25 de septiembre de 2014

La Promesa del Padre



Estudio Semanal 

I. La Promesa del Padre.
II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo.
III. El Espíritu Santo (SECCIÓN A, B, C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.


 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hch 2:39.


I. La Promesa del Padre

La intención de nuestro Padre Eterno siempre fue hacer morada en el hombre a través de su Espíritu, pero por causa del pecado, esto fue imposible por un cierto tiempo. Gracias a nuestro Señor Jesucristo, el anhelo del Padre se ha convertido en una realidad. Lc 24:49; Hch 1:5-8; Hch 15:7-9.

En el Antiguo testamento podemos observar que el Espíritu Santo descendía sobre los profetas Is 1:2; 56:1; Jer 1:2; 2:1, sobre los reyes israelitas  I S 10:10; I R 9:2, sacerdotes Ez 1:3, líderes Ex 33:1; 34:1, reyes gentiles Esd 1:1-2, diseñadores Ex 35:30-36:1, y otros para misiones especiales, sin embargo no se quedaba morando con ellos permanentemente. Ahora sí por la Gracia.

Hubieron hombres santos que estaban en la presencia de Dios I R 17:1-2, no obstante ninguno recibió el Espíritu Santo, debido a que Cristo aún no había venido a la Tierra, ni había sido glorificado Jn 7:38-39. Las escrituras señalan al profeta Joel anunciando que en el futuro Dios derramaría su Espíritu Santo sobre toda carne y esta profecía se cumplió en el día de Pentecostés Hch 2:1-4, 16-21. Sugiero las lecturas de Ez 36:25-27 y Joel 2:28-29.

Hay algo que ocurre de forma inmediata en el recién convertido y es que el Espíritu Santo lo hace ser parte del Cuerpo de Cristo. También el Espíritu Santo viene hacer morada de forma permanente en el creyente Ro 8:9-13. 

El Bautismo en el Espíritu Santo Lc 24:49; Hch 1:5-8, es la Promesa del Padre, este bautismo es dado únicamente por el Señor Jesucristo y él que lo recibe debe estar consciente de que esta viviendo una experiencia sobrenatural y este fue el caso de los Apóstoles en el día de Pentecostés Hch 2:4, 32,33. En aquel entonces el Espíritu Santo fue derramado sobre 120 creyentes  y luego sobre todos aquellos que se entregaban al Señor.

 “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hch 2:39.

Resaltando algunas cosas, los primeros creyentes eran judíos no olvidemos esto y conocían por tradición la labor realizada por el Espíritu Santo en los profetas, sacerdotes, reyes, etc. Pero los mismos no tenían la menor idea de cómo sería el bautismo que Jesús les anunciaba, Hch 1:5.

Durante 40 días, posterior a su resurrección el Señor Jesús, les estuvo hablando del Reino de Dios, sin embargo ellos pensaron que el reino de Israel sería restaurado Hch 1:7, más el Señor no les reprende sino que les reitera  lo que antes les había enseñado, que la restauración de los tiempos es un secreto de Dios Mt 24:36, 42, 44; 25:13.

El bautismo en el Espíritu Santo evidencia la glorificación de Cristo y su exaltación a la diestra del Padre Hch 2:33. Un punto interesante es que Jesús les hizo una promesa a sus discípulos, dijo que nunca nos dejaría solos, de tal manera que al enviar al Espíritu Santo, les asuraba que para siempre habitaría con ellos Jn 14:17 y esto es posible en el momento de la conversión. Ver II P 1:3-8.

En Hch 1: 5-8, el Señor les estaba indicando a sus apóstoles que esperaran la venida del Espíritu Santo para que recibieran poder para desarrollar la obra encargada, llevar las Buenas Nuevas del Evangelio. Ver Jn 20.22.

Vemos que en Hch 2:4, 33, 39; 10:45-47, los apóstoles obedecieron, se mantuvieron unánimes juntos en Jerusalén guardando la promesa  que el Señor les había dicho que esperaran.

Observamos que en Hch 2:39, el apóstol Pedro declara que esta promesa sería para cuantos el Señor llamare, esto significa que aún el Señor Jesús sigue bautizando en el Espíritu Santo para quiénes creyeren.

En el Libro de Hechos de los Apóstoles se nos revela como los apóstoles imponían las manos sobre aquellos que habían creído en Jesús para que  recibiesen el Bautismo en el Espíritu Santo, Hch8:14-24; 19:1-6.

Posteriormente de la conversión, el creyente debe procurar ser bautizado en el Espíritu Santo, en su búsqueda intensa de la palabra del Señor. Un testimonio de ello es la actitud de los primeros creyentes. 

Todos necesitamos la Salvación y el Bautismo en el Espíritu Santo, en Hch 10 se narra la historia  de Cornelio, el Centurión, dice las escrituras que él era un hombre piadoso, temeroso de Dios y el Señor le envió a Pedro para que le hablase de Él, y mientras este hablaba, ocurrió que el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.

Los apóstoles fueron “Investidos de poder desde lo alto”, Lc 24:49; Hch 1:4-5, para que pudieran hablar con gran denuedo el misterio del Evangelio que es poder Dios. En Jn 20:22 Él soplo sobre al Espíritu Santo y ellos lo recibieron. Tal como ocurre cuando aceptamos a Jesús como Señor y Salvador nuestro.

La palabra poder en los versículos Lc 24:49 y Hch 1:8 se refiere para hacer la obra encomendada, lo que hace el Espíritu Santo es prepararnos para esa labor evangelista, ver Ef 2.10.  Este poder sobrenatural, que recibe el creyente lo capacita para ejercer su llamado como hijo de Dios.

Nota: “Cuando el Señor Jesucristo fue bautizado en agua, por Juan el Bautista en el Río Jordán, inmediatamente recibió el Bautismo en el Espíritu Santo, como una señal que le había conferido poder del Padre, para iniciar su ministerio”. 

Una pregunta que muchos creyentes hacen a menudo: ¿Cómo recibimos el Bautismo en el Espíritu Santo? La respuesta la encontramos en la poderosa palabra de Dios.

En el Libro de Hechos de los Apóstoles encontramos algunas historias de creyentes que recibieron el Bautismo en el Espíritu Santo, inmediatamente después de su conversión y en otros casos la promesa vino después.

Amados hermanos si ustedes aún no han recibido esta promesa de ser Bautizado en el Espíritu Santo, estas sugerencias les serán útiles:

§      La Petición, debemos pedirle al Señor en oración que nos bautice con su Espíritu solo él puede hacerlo. Además él espera que se lo pidamos, para que se cumpla la palabra, primeramente la promesa del Padre y que no dejaría solos, de que habitaría en nosotros por siempre. Lc 11:13.

§     La Confesión, si reconocemos nuestras trasgresiones e iniquidades, y las confesamos  al Padre, él nos perdonará, nos limpiará y nos dará el poder para no caer en tentación. Los pecados ocultos y no confesados son un impedimento para que recibamos el Bautismo en el Espíritu Santo. I Jn 1:9.

§     La Obediencia, el Señor anhela que como hijos seamos obedientes a su palabra. La verdadera obediencia comienza en el corazón y en la mente del hombre, cuando decidimos someternos a la voluntad del Padre. La rebeldía es considerada por Dios como un pecado de adivinación. Debemos ser sumisos y obedientes a nuestro Padre de esta forma recibiremos su Bautismo. Ro 6:17, I P 1:14, I S 15:23.

§     La Fe, la palabra de Dios nos ha sido revelada y sabemos que su voluntad es Bautizarnos en el Espíritu Santo, entonces debemos actuar en consecuencia de pedir con convicción y creyendo que nos será dado, de seguro nuestra petición será contestada. I Jn 5:14-15.
En la Biblia se nos revela que la experiencia del Bautismo en el Espíritu Santo es “el hablar en lenguas”.

Otras de las preguntas que muchos se hacen respecto al Bautismo en el Espíritu Santo es ¿Qué cosas pueden impedir ser bautizado? Citaré las más comunes. Entre estos impedimentos están:

§  Contristar al Espíritu Santo, por andar en una vida de pecado. Ef 4:25-30.
§  Provocarle a enojo, por causa de la rebeldía del creyente. Is 63:10.
§  Él tentarlo, motivado por la hipocresía espiritual. Hch 5:9.
§  Apagarlo, esto ocurre por la constante rebeldía del creyente, la insensibilidad de no querer escuchar la palabra de Dios, el insistir en pecar, y no tener amor, hace que el Espíritu Santo no hable más. I Ts 5:19.

Comentario: Cuando el creyente, contrista al Espíritu Santo y lo apaga, no permitiéndole que fluya en su vida lo que gana es un vacío espiritual y depresión. Es necesario procurar el perdón divino, confesando sus pecados.

Conclusión: La Promesa del Padre es “El Bautismo en el Espíritu Santo”. El Anhelo del Padre siempre fue hacer del cuerpo del hombre su templo y morar allí. Gracias al Señor Jesucristo y al sacrificio de amor que hizo por esta humanidad, esta promesa se hecho una realidad en nuestras vidas.

A los creyentes en el Señor Jesús, les exhorto a preocuparse más por el templo de nuestro cuerpo que es la morada del Espíritu Santo. Somos templo del Dios viviente II Cor 6:16.

§   La próxima semana siga con nuestro estudio II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.


24 de septiembre de 2014

La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo



Estudio Semanal

II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo
III. El Espíritu Santo (SECCIÓN A, B, C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.


 “Y estas señales seguirán a los que creen: … hablarán nuevas lenguas...” Mc 16:17.

En otras versiones dice así: “hablarán en otros idiomas sin haberlos aprendido”. “Podrán hablar idiomas nuevos y extraños”.


II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo


En el Libro de Hechos de los Apóstoles nos muestra que la evidencia inicial del Bautismo en el Espíritu Santo es el hablar en otras lenguas y esta fue la experiencia de los primeros creyentes. Las pruebas presentadas en el libro de Hechos son contundentes y hay quienes insisten en rechazar estas evidencias. Hch2:4, 10:44-46, 19:1-6.

Me baso en las palabras del Apóstol Pedro “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hch 2:39

En otras versiones dice así: “Esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que nuestro Dios quiera salvar en otras partes del mundo”.

Este versículo deja bien en claro que esta promesa no se fija solo en aquella época como muchos han querido ponerlo, la palabra de Dios señala que “esta promesa es para cuantos el Señor llamare”.

La verdad es que nosotros los creyentes en Cristo no estamos privados de esta vivencia espiritual gloriosa, justamente por estar en este momento de Gracia. Hay quienes creen que por no estar bajo la ley, sino bajo la Gracia, sus faltas no serán reprendidas severamente, pienso al respecto que se equivocan si piensan así, ahora la exigencia de parte del Padre es mayor para el creyente, precisamente por el período de la Gracia a través de su Espíritu Santo.

Y es que el Espíritu Santo hace que nosotros podamos cumplir con su palabra “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”. Ez 36:25-27

Asimismo el Apóstol Pedro declaró que el descenso del Espíritu Santo era cumplimiento de la profecía de Joel, Jl 2:28-29.

Siguiendo la lectura en Hch 8: 14-24, esta implícito que los samaritanos hablaron en lenguas. Cuando los apóstoles que se encontraban en Jerusalén oyeron que en Samaria habían recibido la palabra, enviaron allá a Pedro y a Juan para que les ministrasen el Bautismo en el Espíritu Santo, porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos. En el preciso instante que los apóstoles les imponían las manos a los samaritanos y estos eran bautizados en el Espíritu Santo, atravesando por una experiencia sobrenatural, pero hubo un hombre que se impresionó grandemente con aquello, Simón el mago quien ambiciono en su corazón aquel poder espiritual que los apóstoles tenían, ofreciéndoles dinero por él, siendo este reprendido severamente por el Apóstol Pedro.

El Apóstol Pablo urgía a los creyentes a ser llenos del Espíritu Santo, Ef 5.18, porque el mismo recibió la plenitud del Espíritu, tres días después que Jesús se le apareció en el camino a Damasco Hch 9:17. Léase también I Cor 14.18.

La casa de Cornelio Hch 10:44-46, el Apóstol Pedro y sus acompañantes se asombraron cuando oyeron a Cornelio, sus parientes e invitados hablar en otras lenguas. Lo interesante de este hecho fue que Pedro después de este acontecimiento quiso bautizar en agua a estos. La experiencia de Pedro tuvo que haber sido algo grande en aquel momento porque se había dado cuenta que la promesa era para todo aquel que creyere.

Los discípulos en Efeso, hecho narrado en Hch 19:1-6, nos cuenta que ellos ni siquiera habían oído hablar del Espíritu Santo, la Biblia nos aclara que cuando el Apóstol Pablo le impuso las manos ellos hablaron el lenguas.

Como siervo del Señor Jesucristo le exhorto a que si aún tiene dudas sobre el Bautismo en el Espíritu Santo, ore y lea con mucho cuidado el Libro de Hechos de los Apóstoles para que usted compruebe esta verdad.

El Señor Jesús dijo algo muy interesante sobre una vez recibido el Bautismo en el Espíritu Santo “que recibiríamos poder”. Este poder te ayuda a cumplir la voluntad del Padre.

Quizás usted se ha estado haciendo preguntas ¿Cómo actúa este poder en mí, como creyente? ¿Qué cosas ocurrirán en mí una vez que este poder lo reciba? Etc.

Bien, a través de este estudio te mencionare algunas cosas que Dios a través de su palabra desea revelarte:

El poder para testificar, antes del día de Pentecostés el Apóstol Pedro, negó conocer al Señor y apoyándose en su propia fuerza, no pudo dar fe de que era discípulo escogido de Jesucristo. Pero cuando Pedro recibió el Bautismo en Espíritu Santo, fue envestido del poder de Dios. Ocurrió que este, que una vez, había negado al Señor ahora se convertía en el primero que testificaba públicamente frente a todo Israel, las maravillas y glorias del Señor Jesucristo, en su primer discurso, en donde tuvo el privilegio de ganar 3,000 almas para la gloria y honra del Señor. También soportó el martirio y cuando fue sentenciado a morir en la cruz pidió ser crucificado con la cabeza para abajo porque no se sentía digno de morir de la misma manera que su Señor. Hch 2:41

El poder para vivir una vida santa, el Señor nos llama a ser santos I Cor 1:2, santidad, santificación “separados para Dios” I Cor 1:30, II Ts 2:13, I P 1:2, Ro 6:19, 22, I Ts 4:3-7. El Bautismo en el Espíritu Santo nos da el poder para apartarnos de la unión de yugo desigual con los incrédulos II Cor 6:14-18, discusiones necias con hombres corrompidos I Ti 6:5, de toda iniquidad, corrupción, inmoralidad, etc. II Ti 2:19, de toda especie de mal I Ts 5:22, de aquellos malos deseos que tuvimos antes de conocer a Cristo I P 1:13-19, de toda atracción que el mundo ejerce sobre nosotros, de las tentaciones diabólicas y de cualquier exigencia de la carne. La voluntad del Padre es hallar santificación en nosotros sus hijos I Ts 4:3, la palabra dice así: “Sin santidad nadie verá al Señor” He 12:14. “JESÚS NO PIDIÓ AL PADRE QUE NOS QUITARA DEL MUNDO SINO QUE NOS GUARDARA DE MAL” Jn 17:15. Es en este mundo donde haremos la voluntad del Padre Ef 2:10. Es el Espíritu Santo quien nos da el poder de guardarnos irreprensibles para el Señor I Ts 5:23.

El poder para servir, el mismo Señor Jesucristo no permitió que sus discípulos predicarán el Evangelio y testificarán de él, sin haber recibido el Bautismo en el Espíritu Santo. Mt 28:18-20, Lc 24:47-49, Ef 6:12.

El poder para vivir llenos del Espíritu, Jn 4:14, 7:38-39; Hch 4:8, 6:3, 7:55, 11:24, 13:9,52.

“La llenura del Espíritu la describo como aquella vivencia que uno como cristiano va desarrollando a medida que el tiempo transcurre, en la cual va creciendo el fruto del Espíritu, que es la prueba innegable del verdadero seguidor de Cristo” Mt 7:16-20. La plenitud se logra con la constancia y la comunión con el Señor. Debemos andar en el Espíritu y no satisfaciendo los deseos de la carne Ro 8:1,4, Ga 5:16-17, Col 3:5; en nuestros pensamiento debe estar siempre Dios Ro 8:5-7, Fil 4:8; vivir siempre bajo la dirección y el consejo del Espíritu Santo Ro 8:8-14; estar bien claros que somos hijos de Dios Ro 8:14-17, Ef 2:19.

El fruto del Espíritu, el Amor, de origen divino del Padre al Hijo, de Dios a este mundo, de nuestro Padre al creyente, también el amor de Dios en nosotros obrando hacia los demás Jn 3:16,35, Ro 5:5. Para conocer más sobre el tema del amor que Dios quiere que todos vivamos por favor leer I Cor 13. El Gozo, llega a la vida del hombre cuando se encuentra con Dios, también lo halla en la medida que crece en el conocimiento de su palabra. La Paz, esa relación entre Dios y el hombre, de nosotros con otros Lc 14:32, Hch 10:36, 15:33, Ro 14:19, Ef 2:17-18. La Paciencia, esta se efectúa a través de las pruebas, nos ayuda a formarnos el carácter, permite nuestro crecimiento espiritual de confianza en Dios y su palabra, leer Ro 5:3-4, 8:17-18, I P 4:12-13, II Ts 3:5, Stg 5:7. La Benignidad, nuestra disposición bondadosa hacia los demás. La Bondad, se humilde de corazón contrito, andar en piedad, saber dar caridad, tener compasión y misericordia con el prójimo. La Fe, tener una firme convicción en lo que ha escuchado y creído, confianza y fidelidad en el Señor y en su palabra, para una mejor definición leerse por favor He 11:1. La Mansedumbre, es aquella disposición en nuestra alma para ser obedientes, sumisos, sin resistir los tratos del Espíritu en nosotros, guarda una estrecha relación con la humildad de corazón. La Templanza, dominio propio, moderación, sobriedad, formación en nuestro carácter y forma de pensar.

El hablar en lenguas es una promesa para todos I Cor 12:30. Hay un punto que en el próximo estudio estaré hablando, respecto a la diferencia que hay entre las lenguas como evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo y el don de lenguas que tienen una experiencia en común. Sin embargo algunos creyentes después de haber sido bautizados no retienen el hablar en lenguas. El hablar en lenguas es la evidencia inicial del Bautismo en el Espíritu. El uso que se hace de las lenguas después del bautismo en el Espíritu Santo, es el don de lenguas. El tema en este momento es la evidencia.

Debemos asegurarnos que en nuestras vidas no halla un pobre testimonio de Cristo. Muchos creyentes caen en el pecado de la palabrería, me refiero a los chismes, bochinches, calumnias, contiendas y pleitos, discusiones, cosas que no edifican, otros continúan en la idolatría, el ego y otras cosas contrarias a la Biblia, etc. Obviamente esta actitud, lo único que denota es que sus vidas no están verdaderamente cimentadas y edificadas en la palabra, por más lenguas ilusoriamente espiritual que hablen. De nuestra boca no puede estar saliendo dos tipos de aguas y el hablar en lenguas no es por emoción, él que ha recibido el Bautismo en el Espíritu Santo debe estar conciente que lleva consigo una evidencia en su cuerpo y vida de la presencia de Dios. Recordemos que somos templo del Dios viviente y el Señor esta llamando a la santidad de su pueblo.

He tenido la oportunidad, de conocer creyentes que no hablan en lenguas y sus vidas son ejemplares, son personas de gran bendición. La pregunta es ¿Qué hace que un creyente sea espiritual? Me he hecho esta pregunta muchas veces y para mi la respuesta es mostrar una sincera sumisión de obediencia al Señor, haciendo su voluntad, solo así se podrá decir que ha desarrollado el fruto del Espíritu Santo “Por sus frutos los conoceréis”. El creyente debe preocuparse por lograr que en su vida rebose la gracia del Espíritu Santo tanto en su andar como en su ministerio, una persona que profundiza en la palabra y ve en ella una fuente de vida eterna, un agua que sacia la sed, un refrigerio y descanso eterno.

El hablar en lenguas no salva, pero una actitud sincera, vivir de manera correcta y transparente, tener verdadero amor por el prójimo, ser obediente a la palabra de Dios, hacer la voluntad del Padre y ser fiel en su llamado y ministerio como seguidor de Cristo, harán que logre su salvación.

El Apóstol Pablo, hablaba en lenguas más que todos sin embargo era un hombre humilde, no hacia nada por competencia o por ser visto, I Cor 14:18, le sugiero leerse Ef 5:18-20. Recordemos que del corazón mana la vida, guardemos nuestro corazón en la palabra de Dios, mostrando el verdadero fruto del Espíritu con nuestra actitud.

¿Qué es lo que hace que el Espíritu Santo more en el creyente? No es el hablar en lenguas amado hermano, es Jesús. Sin embargo la Biblia nos manda a hablar en lenguas. Mi consejo a mis hermanos en Cristo es que se llenen de la palabra de Dios, que esta habite en abundancia en nosotros, no solo seamos oidores sino hacedores de ella y mantenga una fiel relación con el Señor Jesucristo.

 La próxima semana siga con nuestro estudio III. El Espíritu Santo.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

23 de septiembre de 2014

El Espíritu Santo, Sección A




Estudio Semanal 

III. El Espíritu Santo (SECCIÓN B,C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.
SECCIÓN A.


 “Y ni mi palabra, ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. I Cor 2:4-5


III. El Espíritu Santo

Comenzaré este estudio con una pregunta sencilla ¿Quién es el Espíritu Santo? Bien, el Espíritu Santo es Dios mismo. A manera de repaso, recordemos que las Sagradas Escrituras nos enseñan que Dios habitó entre nosotros en forma de hombre, al enviar a su Hijo Jesús. Jesús no solo es el Hijo de Dios sino que también es Dios. Porque verlo a él es haber visto al Padre, él les aclaro esto a sus discípulos en una ocasión, puede hallar el comentario en el Evangelio Jn 14:9, I Jn 4:14.
Hemos llegado a ese punto de conocerle a Dios, porque primero se manifestó como Padre, después vino como Hijo manifestado en carne como hombre entre nosotros y ahora a descendido como Espíritu para habitar por siempre dentro de nosotros. Somos templo, morada habitación del Altísimo, somos epístolas vivientes para contar su historia, sus testimonios y testificar de su existencia. Ahora dentro de nosotros hay un altar viviente que esta encendido con fuego que nadie apaga, porque hizo descender a su Santo Espíritu para hacer de nosotros un santuario de su presencia hasta la eternidad. Un altar que glorifica al Señor, donde su palabra ha sido escrita en corazones de carne, donde mana un río de agua viva que salta para vida eterna.

Así como nosotros tenemos emociones y sentimientos, Dios también y nos la puede hacer sentir a través de su Espíritu, démosle un vistazo a los siguientes versículos I Cor 12:11, Ro 8:27, 15:30, Ef 4:30, Is 63:10, Hch 5:3-4,9; He 10:29, Jn 14:26, 16:8,13. Dios tiene voluntad, él razona, posee sentimientos como el amor, también siente la tristeza y la ira, él puede sentir que queremos intentar engañarle o tentarlo, sabe lo que es ser afrentado, él sabe enseñar y guiar, él habla a quien quiera escucharle y nos da la ayuda, la fuerza y el poder de testificar.

El Espíritu de Dios se manifiesta de muchas formas, como lluvia, río, aceite, viento, poder, fuego y otros. En la Biblia encontramos ciertas expresiones que nos ayudan a entender esto, veamos “visitas la tierra y la riegas, con el río de Dios, lleno de aguas, correrán ríos de agua viva, aceite de la santa unción, ven de los cuatro vientos, como un viento recio, vive por el poder de Dios, por la grandeza de tu poder, fuego consumidor” etc. Léase los siguientes versículos Sal 65:9, Jn 7:38-39, Ex 30:25, Ez 37:9, Hch 2:2, II Cor 13:4, Sal 66:3, 7; Dt 9:3.

Les decía que el Espíritu Santo es Dios, es eterno, omnipresente, omnisciente, omnipotente y santo. Mt 28:19-20, II Cor 13:14, Hch 5:3-4, Ro 1:4,15:19; I Cor 2:10, He 9:14, Sal 139:7-12. Le sugiero que analice y compare estos versículos Ex 17:7 con He 3:7-9; Sal 78:17-21 con Hch 7:51.

El Espíritu Santo es aquel que Inspiró las Escrituras y de hecho él habla por medio de ellas, Hch 1:16, I P 1:21. “Conociendo al Espíritu Santo a través de las Escrituras”. Vallamos al libro de Gen 1:1-2 sobre la creación del universo y hagamos una comparación con Is 45:18.

La Biblia nos dice que Dios creo la Tierra para que fuese habitada, sin embargo algo aconteció que hizo que estuviera desordenado y vacío, no obstante el Espíritu Santo según las Escrituras comienza a vivificarla, renovarla para que el hombre pueda vivir y habitar en ella.

En el libro de Gen 2:7, cuando el aliento de Dios penetró en el hombre se convirtió en espíritu, este al hacer contacto con el cuerpo dando vida a su alma, lo cual es obra del Espíritu Santo. El Evangelio de Jn 6:63 nos dice “Es el Espíritu el que da vida”.

Independientemente de que el hombre haya sido creado del polvo de la tierra, posee un espíritu, el cual le fue dado por Dios Ec 12:7. El hombre representa una creación especial de Dios porque fue hecho a su imagen y semejanza.

En Gen 6:3, se nos revela que el Espíritu de Dios contendía, debatía con los hombres de la tierra; el Señor quería que se convirtieran de sus malos caminos, actuando a través de Enoc y Noé. Sin embargo la Biblia nos informa que solo 8 personas lograron salvarse y estas fueron “Noé y su mujer, sus tres hijos y sus mujeres, ver Gen 7; I P3:20.

El resto de la humanidad, pecaron contra el Espíritu Santo al endurecer su corazón y no escuchar la voz del Espíritu Santo que intentaba convencerles de pecado a través de sus siervos. Dice la Biblia que “Estaban comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento y no entendieron hasta el día en que Noé entró en el Arca, luego vino el diluvio y se los llevo a todos”. Mt 24:38-39

Después viene una etapa, que podemos dividirla de la siguiente manera: la era de los patriarcas, la ley, el imperio y cautiverios. El Espíritu Santo capacito a ciertos siervos habilitándolos para llevar a cabo asignaciones especiales:

 Los profetas del Antiguo Testamento hablaron por el Espíritu Santo que estaba en ellos, Ez 11:5, Miq 3:8, I P 1:10-11.

 Moisés, Líder, Ex 3:12, Nm 11:17,29.

 David, rey de Israel, I Sm 16:13, II Sm 23:2.

 Jueces de Israel, eran gobernantes, jefes “desde Josué hasta Samuel” Jue 2:16-18, 4:6, 6:34, 13:25.

 Bezaleel y Aholiah, Ex 35:30-33.

 José y Daniel, Gen 41:38, Dn 4:9, 5:1.

Fue en la época del sacerdote Esdras, cuando el Espíritu Santo le inspiro a él y a sus compañeros a poner en orden todas las palabras de los profetas ver Esd 7:10-28. Estos grandes hombres recopilaron los escritos sagrados en tres partes veamos; La Ley, los Profetas y los escritos Hagiógrafos, este es el canon del Antiguo Testamento.

Avanzando en la lectura de la palabra de Dios, podemos observar que el pueblo de Israel le pidió a Samuel, que les constituyera un rey, debido a que ellos veían que las otras naciones lo tenían, de tal manera que el primer rey de Israel fue Saúl I Sm 8, la Biblia nos enseña que este rey al principio estaba lleno del Espíritu de Dios, más sin embargo después el Espíritu se apartó de él. I Sm 10:10; I Sm 16:14.

Respecto a las doce tribus de Israel, se mantuvieron unidas hasta la muerte del rey Salomón, después se dividieron en el reino del norte o Israel – diez tribus y el reino del Sur o Judá – dos tribus. La Biblia nos narra de cómo ambos reinos quebrantaron el pacto del Señor, apropiando costumbres paganas, adorando dioses falsos, fueron advertidos por sus profetas , más ellos hicieron caso omiso cayendo en la desobediencia y la apostasía. Pecaron contra el Espíritu de Dios, porque perseveraron en sus malos caminos y le hicieron enojar, dice la palabra que “él mismo peleó contra ellos” Is 63:10.

Al no escuchar la voz de Dios que les hablaba a través de sus profetas, les aconteció el sufrimiento de ser invadidos por sus enemigos y ser llevados cautivos en retribución por sus pecados.

En el Nuevo Testamento, refiriéndonos específicamente a la vida del Señor Jesucristo podemos comprobar que la presencia del Espíritu Santo estaba en él, observemos:

Nacimiento, fue concebido por el poder del Espíritu Santo, Mt 1:18, Lc 1:35.

Bautismo, Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo, sabemos que el Espíritu de Dios moraba en él, sin embargo al iniciar su ministerio fue envestido con la autoridad y el poder del Espíritu Santo en el momento de su bautismo, cuando va donde Juan el Bautista en el Río Jordán, Jn 3:34.

Ministerio, La Biblia nos dice que Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para que ayunara cuarenta días y fuera tentado por el diablo. El Señor Jesús estando lleno del poder del Espíritu Santo derrotó al diablo a través de la palabra. El Señor en su vida no se aferró a sus poderes divinos sino que fue desprendido, Fil 2:7-8. Jesús estaba ungido por el Padre con el Espíritu Santo de tal forma que todas las cosas que hizo como los milagros, sanidades etc., fueron hechas por el poder que estaba en él, ver Hch 10:38.

Pasión, en el Huerto de Getsemaní, fue fortalecido a través de un ángel que se le apareció, pero fue el Espíritu Santo quién lo sostuvo durante su vida terrenal recordándole quién era él y porque estaba aquí en la Tierra, de esta manera pudo llegar a la crucifixión Lc 4:16-21.

Muerte, Jesús mediante el Espíritu Santo se ofrece como el Cordero sin mancha y sin contaminación para expiación de nuestros pecados, He 9:14.

Resurrección, A través del Espíritu Santo que es Espíritu de Vida en Ro 8:2, resucitó nuestro Señor porque era imposible ser retenido por la muerte. La Biblia nos enseña que Jesús tenía poder para poner su vida, y volverla a tomar, Jn 10:17-18. El Señor Jesús fue sumiso hasta el final y espero ser vivificado por el Espíritu Santo, Ro 8:11, Ef 1:19-20. Hay una garantía para el creyente y es que nosotros también resucitaremos si tenemos morando en nosotros al Espíritu Santo que levantó al Mesías de entre los muertos.

Ascensión, la Biblia nos enseña que después que nuestro Señor subió al Cielo, envió al Espíritu Santo para que se cumpliera la promesa del Padre, esta es una señal de que Jesús fue ensalzado a la diestra de Dios. Con la venida del Espíritu Santo que es el mismo Padre e Hijo, recordemos que la palabra de Dios dice claramente “Él Señor uno es” ahora tenemos comunión con Dios y unos con otros, el Espíritu Santo es aquel que transforma nuestro cuerpo mortal en uno glorificado semejante al del Señor Jesucristo por su gracia, Fil 3:20-21.

Continuará...


 Que esta serie les haya sido de bendición, la próxima semana siga con nuestro estudio de la SECCIÓN B, no se lo puede perder………!

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

22 de septiembre de 2014

El Espíritu Santo, Sección B




Estudio Semanal


III. El Espíritu Santo (SECCIÓN C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.
SECCIÓN B

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Jn 16:8-11


III. El Espíritu Santo

Notemos que una de las cosas que Jesús les dijo a sus discípulos poco antes de partir de este mundo fue que era conveniente que él se fuera para que viniera otro Consolador, el cual estaría en ellos Jn 14:17, 16:7, en pocas palabras alguien igual a él. Jesús prometió el Espíritu Santo para que nos acompañara y nos fuera de guía, de consejero, de amigo, de maestro, de consolador. Sabemos que Jesús se fue solo físicamente de nosotros pero su presencia esta con nosotros a través de su Santo Espíritu.

Démosle ahora un vistazo a Hch 1:5-8, en el libro de Hechos de los Apóstoles comienza hablando sobre la promesa del Espíritu Santo. Recordemos que en Jn 20:21-22 los Apóstoles habían recibido el Espíritu Santo, pero nuestro Señor no les había permitido aún comenzar la evangelización mundial, sin el Bautismo en el Espíritu Santo Hch 1:8.

La razón fue muy sencilla, el Señor quería transmitirles valor y con el poder del Espíritu Santo en ellos ya no serían temerosos estarían viviendo una transformación en sus vidas como ministros. Ellos recibieron el poder del Espíritu Santo para testificar, sanar, vivir en santidad, hablar en el nombre del Señor, hacer milagros, morir por él, soportar las persecuciones, la hostilidad y las amenazas de sus enemigos, etc.

El establecimiento de la Iglesia de Cristo en la Tierra tiene lugar el día de Pentecostés, Hch 2:1-4. La función del Espíritu Santo en la Iglesia de Cristo es la de administrar, le da el poder divino para hacer la voluntad de Dios, la ayuda como un guía en todos sus asuntos Hch 6:3-5, 13:2, 20:28. La Iglesia tiene el deber de orar por sus ministros para que estos caminen conforme al corazón de Dios, sean guardados y no se desvíen de la sana doctrina. La oración los protejerá de que no anden en sus propios caminos. El ayuno y la oración son herramientas importantes en la Iglesia de Cristo las cuales no pueden faltar.

La Biblia enseña que el Espíritu Santo es él encargado del aumento de almas en la Iglesia, esta es su labor “…y con la ayuda del Espíritu Santo, iba aumentando en número” Hch 9:31. El hecho de ver una Iglesia llena de personas no es un indicativo de que allí hay crecimiento espiritual, porque ha ocurrido que muchas crecen utilizando procedimientos carnales y no espirituales. El crecimiento espiritual en una Iglesia va de las manos en la comunión existente de sus miembros con el Espíritu Santo.

Una Iglesia que no tiene al Espíritu Santo y cierra sus puertas a él, tengo que decirles que esta en Pecado y debe Arrepentirse, porque no ha creído a la promesa que el mismo Señor Jesucristo anunció a sus discípulos. Una Iglesia que no tiene al Espíritu Santo esta muerta espiritualmente, porque es él, el que da vida y donde hay vida hay crecimiento. La Iglesia que no tiene al Espíritu Santo no ha entendido con claridad las escrituras deberá examinarlas bien porque no ha comprendido los planes del Señor Jesús. No permitirle al Espíritu Santo manifestarse es negar la fe, es negar que la palabra de Dios sea verdadera porque es inspirada por él, es negar la promesa del Padre, es no haberle creído a Jesús sus palabras.

Es el Espíritu Santo el que convence al hombre de pecado, revelándole la verdad de si mismo como tal. Haciéndole ver su necesidad del perdón de Dios y de su Salvador. En el paso de la conversión vemos al Espíritu Santo presentar a Jesucristo como nuestro Salvador, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, en quien Dios cargo el pecado de toda la humanidad, Is 53:3-6, Jn 1:29.

Una vez que el pecador reconoce que necesita a Jesús en su vida como su Señor y Salvador, inmediatamente es nacido del Espíritu Santo y este viene hacer morada enseguida en él nuevo creyente, convirtiéndole en hijo de Dios, Jn 1:12. Este nacimiento del cual Jesucristo le hablo a Nicodemo, es obra absoluta del Espíritu Santo de Dios en el hombre.

El Espíritu Santo hace en ese nuevo creyente una regeneración, le da una nueva vida, una nueva naturaleza, un poder para enfrentar y vencer las tentaciones que se presentan a diario en la vida y que son manifestadas en el mundo, la carne y el diablo, II P1:3-4.

La Bendición Apostólica “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”. Amén. II Co 13:14.

Sí, exactamente es una comunión, “Koinonia” una relación espiritual de intercambio entre Dios y nosotros, pero también con nuestros hermanos. Todos formamos parte del cuerpo de Cristo, somos miembros, de hecho todos los miembros de un cuerpo son importantes.

“Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. ”. I Co 12:25-27

Nos necesitamos unos a otros como parte del cuerpo de Cristo, entre más creyentes reconozcan esto, sabrán que tienen una perla en sus manos. Sí cada día se levantan más creyentes haciendo la voluntad del Padre que es predicar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, para arrepentimiento de pecados y conversión, anunciando que el Reino de los Cielos se ha acercado a nosotros, que entreguemos nuestra vida a él porque solo él salva, tendríamos una sociedad diferente.

Sin embargo el mal existe y ronda la Tierra y eso no lo podemos evitar, pero me alegra en el corazón que cada día existan más personas unidas en una sola misión, en una sola causa, predicar de Jesús eso es algo grande y maravilloso.

Un verdadero adorador del Señor debe tener una buena relación con el Espíritu Santo y con sus hermanos, Ga 5.16, Ro 8:5, 8,9, 14, Jn 4:23. Cuidemos la unción del Santo en nosotros guardando “Koinonia” con el Espíritu Santo, somos depósitos de su presencia para ser usados. Somos ese vaso que él llena para su gloria y honra.

La Iglesia primitiva dejó plasmado en la palabra de Dios sobre su relación con el Espíritu Santo Hch 10.19-20, 13.2, 16:6-7, pero lo más impactante es Hch 15:28 dice así: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros…….” al leer esto, uno puede percatarse que tipo de relación había entre el Espíritu Santo y ellos, era muy afín, familiar.

Una pregunta que hacen muchos creyentes es ¿Cómo se vive según el Espíritu? A ese creyente que anhela más de Cristo, léase Ga 5:16-17.

Todo es cuestión de una decisión, tal como lo hizo Daniel que propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey, me refiero a que el creyente debe proponerse no satisfacer los deseos de la carne, Ga 5:16. Ore al Señor Jesús pídale que haga descender su Santo Espíritu sobre usted tomando pleno control de su parte carnal, dígale que usted anhela ser dirigido en su vida por él, y el Señor lo hará conforme a su petición.

Siempre existirá una guerra entre la carne y el Espíritu, Ga 5:17, pero recuerde que usted tiene consigo la palabra de Dios que una espada para combatir y pelear la buena batalla de la fe, y por más conflictos que pueda tener en su mente ocasionados por la carne, la sangre de Cristo lo cubre y la promesa del Señor lo defiende “llevando todos sus pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo”.

Sea vigilante en todo tiempo, “de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. Se refiere a la Biblia. Perseverar en la oración, no deje de congregarse, esto es importante. Congregarse es reunirse con otros para estudiar y escudriñar la palabra, para orar, para apoyarse mutuamente como hermanos.

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mt 18:20

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. Hch 4:31

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. He 10:25

Otra pregunta que se hace frecuentemente es ¿Qué dice la Biblia sobre la vida en el Espíritu? Le sugiero leerse Ro 8:1-39 Viviendo en el Espíritu y más que vencedores.

El Espíritu Santo, hace morir las obras de la carne, aún en medio de conflictos él nos da el poder para resistir el pecado y vivir en santidad, también nos enseña a orar con entendimiento, intercede por nosotros, porque hay cosas que no podemos expresar con nuestras propias palabras pero a través del llanto y los gemidos indecibles que es una manifestación en nosotros del mismo Espíritu es posible expresar lo más profundo de nuestra alma y corazón, las cosas de Dios son misterio y son espirituales y solo en esa búsqueda del Señor Jesús podremos entender muchas cosas, pues nos serán reveladas.

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jer 33:3

“y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre”. Is 45:3

No contristar al Espíritu Santo, él nos lleva a toda verdad, no ser indiferente, seamos sencibles cuando Dios esta hablando, el nos da sabiduría. “El Señor es Espíritu y el que se une al Señor un Espíritu es con Él”. I Co 3:16, 6:17; II Co 3:17. Nuestra comunión es con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo II Co 13:14.

Nuestra relación con Dios ya no es por ley, ni por rituales, ni debe ser por religiosidad, ni fanatismo, la Biblia dice: “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”. RV 1960.

Otras versiones dice así: “En lo que respecta a ser aprobados por Dios, Cristo hizo que el que tiene fe no necesite la ley”. PDT - Palabra de Dios para todos, “Dios ya no nos acepta por obedecer la ley; ahora sólo acepta a los que confían en Cristo. Con Cristo, la ley llegó a su cumplimiento”. BLS – Biblia lenguaje sencillo.

Estamos viviendo en el período de la gracia, donde el Espíritu Santo ha sido derramado a los creyentes. A través de la gracia del Espíritu Santo somos fortalecidos y afirmados en la verdad del Evangelio, para no pecar sino buscar santificación.

“Lo que al Padre le interesa es que aceptemos el sacrificio que hizo su Hijo Jesús por toda la humanidad, y no hay otro sacrificio por el cual podamos ser salvos y perdonados de nuestros pecados”.

 Que esta serie les haya sido de bendición, la próxima semana siga con nuestro estudio de la SECCIÓN C, no se lo puede perder………!

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

21 de septiembre de 2014

El Espíritu Santo, Sección C




Estudio Semanal

III. El Espíritu Santo.
IV. Los dones del Espíritu Santo.

SECCIÓN C

“El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Jn 3:8

III. El Espíritu Santo

Este estudio lo exponemos con la única finalidad de lograr en el creyente que el Espíritu Santo es real, nos sorprende en gran manera como muchas congregaciones insisten en interpretar la Biblia a su manera, la verdad da lastima y tristesa que existan cristianos que no creen, ni confían en las palabra del mismo Señor Jesucristo al decir que enviaría la promesa del Padre, el punto aquí es que esta promesa aún en este tiempo se sigue cumpliendo y se seguirá cumpliendo hasta que él venga por nosotros.

Todo aquel que ha creído plenamente en el Evangelio de Jesús reconocerá que sus palabras son verdaderas y no mienten. Aquel que busca y descansa en sus promesas apreciará su poder y su gracia. Somos testigos presenciales y por eso damos testimonio de él, Jesús es el Señor y en nosotros reposa su Espíritu Santo.

Abiertamente predicamos de Jesús por que él es nuestro Señor y Salvador, hablamos de su poder y de su Espíritu Santo porque la experiencia que vivimos con él nos da la fuerza y valentía de expresar la verdad de su amor.
El aceite: El Espíritu Santo nos alimenta espiritualmente a través de su palabra, Mt 4:4. La Torá nos enseña que los reyes y sacerdotes eran ungidos con aceite antes que ocuparán cargos o para confirmarlos en ellos, Lv 8:12, I Sm 10:1. Sin embargo en la dispensación de la gracia, que es el tiempo actual que vivimos, no esta ordenado ungir físicamente a los creyentes, debido a que ya han sido ungidos por el Espíritu Santo, II Co 1:21-22, I P2:9, I Jn 2:20, 27. Otra de las funciones del aceite, es de combustible para lámparas, El Espíritu Santo nos alumbra espiritualmente, Sal 18:28, ver Mt 5:14 y Fil 2:15. Una de las cualidades es su utilidad como medicina, Lc 10:34, El Espíritu Santo es sanador porque nos sana el alma y el espíritu, Hch 10:38, véase también Stg 5:14. Él también embellece Job 26:13 dice “Su espíritu adornó los cielos”. El Espíritu Santo en nuestras vidas nos hermosea. Una de las cosas que el creyente debe perseverar es en mantener “Koinonia” con el Espíritu Santo, de esta forma evitará que la unción se desvanezca, Sal 92:10 “Seré ungido con aceite fresco”. Es tu relación diaria con el Señor en oración.


El mover y la acción del Espíritu Santo

El fuego: La Torá nos enseña que los holocaustos eran totalmente quemados y consumidos por el fuego, Lv 1:1-13, 4 etc. Evidentemente que el Espíritu Santo quema y consume el pecado, además de quitar todo aquello que sea un impedimento para hacer la voluntad de Dios. Sabemos que el oro es purificado en el fuego, nosotros somos purificados en el fuego del Espíritu Santo a través de la fe, ese fuego hace que se desvanezcan dudas y errores espirituales. El calor del Espíritu, Jer 20:9, ver por favor Ap 3:15-16. Una cualidad preciosa del Espíritu Santo es que ilumina nuestro entendimiento, él enseña, da sabiduría y ciencia. Leer Am 4:11, Mt 3:11, Hch 2:3.

El Agua: El agua del Espíritu, satisface la sed del creyente, purifica y riega para que sea fértil en el servicio a Dios, Jer 17:13, Jn 4:10, 7:38-39. Los cristianos debemos beber del agua del Espíritu para que de su interior corran ríos de agua viva.

El Viento: La ciencia enseña que el viento cambia de dirección varias veces al día y la verdad es que no sabemos porque, sin embargo de esta manera son las actividades del Espíritu Santo, son misteriosas y hay veces que no las comprenderemos pero en él hay sabiduría. Gen 2:7, Ez 37:7-10, Jn 3:8, Hch 2.2.

La Paloma: Se ha dicho que representa la paz, la palabra de Dios la describe por su dulce voz, con un canto un tanto suave, y ojos tiernos, su apariencia sencilla, Cnt 1:15, 2:14,5:2, 6:9; Is 59:11, Os 7:11, Mt 10:16. Es un ave migratoria Cnt 2:11-12. Observemos estas tres manifestaciones de la paloma en la Biblia:

La primera, fue después del diluvio, Noé a través de esta se dio cuenta que las aguas se habían retirado de sobre la tierra, lo impactante de la paloma fue que trajo en su pico una rama de olivo, que es representación del Espíritu Santo ambos símbolos la paloma y el olivo por el aceite., ver Gen 8:8-11, de esta manera Dios le da una nueva oportunidad a la tierra.

La segunda, en la dispensación de la ley, aquí la Torá enseña que se le permitía a los pobres que no tenían suficiente para comprar corderos, presentaran palomas, tórtolas y palominos en sus holocaustos, ver Lv 1:14-15, 5:7, 12:6-8, 15:14, 29-30; Nm 6:10-11. La ofrenda que hicieron los padre de Jesús fue esta precisamente, Lc 2:21-24.

De manera que Dios anunciaba por medio de palomas, que en su plan de salvación los pobres quedaban incluidos.

La tercera, una vez cumplido el nacimiento del Mesías, en su bautismo, el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma, se anuncia el fin de la dispensación de la ley y el inicio de la gracia en la cual el Señor Jesús vino anunciar las buenas nuevas, Is 61:1-2, Lc 4:18-19, Mt 5:3, 11:5, ver también Mt 3:16, Lc 3:22.

El Sello y las Arras: Una vez que ocurre la conversión en el creyente somos sellados por el Espíritu Santo de Dios como su propiedad. No contristemos al Espíritu Santo con el cual hemos sido sellados, Ef 4:30, II Ti 2:19. Por otra parte el Espíritu Santo es nuestra garantía o arras, esto es la seguridad de nuestra herencia divina, Mt 7:21-23, II Co 1:22, 5:5; Ef 1:14, Ap 3:17.

La blasfemia y el pecado contra el Espíritu Santo

La Biblia nos enseña con suma claridad que la blasfemia y el pecado contra el Espíritu Santo son trasgresiones imperdonables. Mt 12.22-32, Mr 3.20-30, Ro 1.21-32, He 6:4-6; 10:26-31, II P 2:17-21.

Lo que la Biblia revela al respecto, leámoslo con temor reverente. Vamos explicar ¿Qué es la blasfemia contra el Espíritu Santo? para esto pueden usar de referencia bíblica los pasajes de Mt 12:22-32, Mr 3:20-30. La blasfemia contra el Espíritu Santo es el nombre aplicado por el Señor Jesús al pecado incurrido por los fariseos cuando atribuyeron al diablo una liberación efectuada por el Espíritu Santo.

Sin embargo tengo decir que aún este pecado se sigue cometiendo, sé que muchos cristianos que tienen el Bautismo en el Espíritu Santo son afrentados por religiosos y legalistas de este tiempo que no creen, porque niegan al Espíritu de Dios y su manifestación, contienden contra él y sostienen luchas espirituales debido a que son dominados por sus inclinaciones filosóficas de interpretación de la Biblia, oramos por ellos para que algún día el velo les sea quitado y reconozcan que la promesa del Padre se ha cumplido.

Sinceramente un creyente que no cree en el Espíritu Santo, ni en sus manifestaciones, esta en pecado, porque no ha creído en la palabra viva, no ha creído en la promesa del Padre, no cree entonces que Cristo vive. Congregaciones donde no se siente la presencia de Dios, ni se manifiesta el Señor, los creyentes son fríos, insensibles y no cumplen con lo expuesto en Hechos de los Apóstoles. Con exactitud la Biblia nos expone un Evangelio de poder, donde hay perdón de pecados, sanidad,  liberación y otros milagros.

Estamos viviendo un tiempo en donde el creyente debe guardar fielmente la palabra que ha recibido, porque hay congregaciones donde parece que el Espíritu Santo esta pero no es así, de tal manera que se han levantado falsos profetas y maestros, haciendo mercadería del pueblo de Dios, pecado que a su debido tiempo tendrán que darles cuenta al Señor.

El Señor Jesús nuestro Mesías predico un Evangelio Santo con demostración de poder, un Evangelio con riquezas espirituales incalculables. El creyente debe estar apercibido en la fe y en lo que oye que se le predica, verificar todo con la Biblia, porque se han levantado doctrinas humanistas que nada tienen que ver con Evangelio, predicando prosperidad a voz en cuello, desenfocándose de la verdadera prosperidad que hacer justicia a tu hermano, al prójimo, perdiendo el enfoque de lo que Jesús quiere que se predique, que es “Apacentar”.

Y otras tantas cosas que están ocurriendo de las cuales hay que guardarse, porque la venida del Señor Jesús nadie sabe cuando será pero hay que estar preparado, debemos tomar lo que es útil y edifica y desechar lo que no sirve.
Ahora bien me preguntan y ¿Qué es el pecado contra el Espíritu Santo? Es un estado pecaminoso constante y voluntario. Significa también reconocer y haber entendido la verdad de Dios y de su Hijo Jesús y de forma intencional, deliberada y contumazmente la rechaza, es decir que no peca por ignorancia, sino que sabe lo que hace. Se trata de vivir en un estado pecaminoso, induce a otros a pecar. Ver Ro 1:21-32, He 6:4-6, 10: 26-31, II P 2:17-21. También léase los versículos Jn 3:19, 12:42-43.

Jesús mando con exactitud hacer tres cosas, predicar el Evangelio (con demostración de poder, me refiero hacer la obra completa, sanar enfermos, echar fuera demonios, ayudar a los necesitados ver el pasaje del buen samaritano, etc.), predicar de arrepentimiento (convertíos, que el Reino de los Cielos se ha acercado) y perdón de pecados (amar a Dios primeramente, y al prójimo como a ti mismo, perdonar las ofensas los unos a los otros), todo esto se resume en hacer justicia.
El pecado contra el Espíritu Santo, lo cometen aquellos creyentes que han hecho a un lado todo lo referente a Cristo, para seguir sus propias concupiscencias de una forma voluntaria, obstinada y deliberada, la pregunta es ¿A dónde irán para ser redimidos de nuevo? Solo Cristo puede redimir al caído, él es nuestro único Salvador.
Después de la ascensión de Jesús, el Espíritu Santo fue enviado para convencer al mundo de pecado. Su obra principal es estar al lado del creyente como su guía y ayudador. Es labor del Espíritu Santo santificarnos, purificarnos y separarnos del mal, que seamos cada día más semejantes a la imagen de Cristo, I Ts 4:3.

Continuará…..

 Que esta serie les haya sido de bendición, la próxima semana siga con nuestro estudio :
“IV. Los dones del Espíritu Santo”.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

20 de septiembre de 2014

IV. Los Dones del Espíritu Santo



Estudio Semanal 

IV. Los dones del Espíritu Santo.

“No quiero, hermanos que ignoréis acerca de los dones espirituales” I Co 12:1

IV. Los dones del Espíritu Santo

Antes de entrar en el tema a tratar, he querido hacer una pausa para exponer los dones del ministerio. Los dones del ministerio son creyentes que el Señor ha otorgado a la Iglesia, con la finalidad de edificarla e instruirla para la obra del ministerio dando así lugar a apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, aquellos que son usados para milagros y sanidad, otros usados para ayudar y administrar, y finalmente los que tienen el don de lenguas, aquí específicamente se refiere únicamente a los que hablan e interpretan un mensaje que va dirigido a la Iglesia.

Los apóstoles, esta palabra significa enviado o misionero, aunque los apóstoles del Señor fueron únicos, el Señor utiliza aún este ministerio para establecer Iglesias a donde él los mande.

Los profetas, son aquellos ministros enviados por Dios para transmitir un mensaje a los creyentes.

Los evangelistas, son aquellos encargados de llevar el mensaje de salvación a los incrédulos, también son usados para hacer obras evangelistas y establecer Iglesias.

Los pastores, ministros encargados al cuidado de la congregación, después que el apóstol y el evangelista terminan su labor. La función principal del pastor es “Apacentar” la Iglesia alimentándola, dirigiéndola, organizándola y disciplinando cuando lo amerite.

Los maestros, por su parte son los que poseen el talento de enseñar la palabra.

Los que son usados en milagros y sanidad, lo interesante de este ministerio es que todos los creyentes llevan este don sin embargo hay quienes Dios los usa de manera muy especial.

Los que ayudan y administran, son aquellos creyentes asignados para desempeñar una función determinada en la Iglesia. Por ejemplo los diáconos.

Los que tienen el don de lenguas, todos los creyentes deben y pueden hablar en lenguas, pero aquí se refiere a los que tienen el don de interpretar.

Bien, los dones del Espíritu Santo “Y acerca de los asuntos espirituales no quiero que vosotros desconozcáis”. I Cor 12:1

Este versículo se refiere a que el Señor anhela que conozcamos sobre los dones espirituales, a que seamos instruidos en su verdadero significado, su aplicación y como deben ser usados.

¿Qué son los dones del Espíritu Santo? Son aquellas capacidades y habilidades sobrenaturales que el mismo Espíritu de Dios otorga al creyente con el único fin de equiparlo para una vida de servicio.

Recordemos que a cada uno nos es dada la manifestación del Espíritu Santo para provecho, esto quiere decir que en cada creyente los dones varían y son otorgados para la edificación y el beneficio de la Iglesia. Es el mismo Espíritu quien reparte como Él quiere.

I Co 12:8-11, los dones del Espíritu Santo podemos agruparlos en tres grandes grupos:

I. Dones de revelación.

La palabra de ciencia o conocimiento, se trata de una revelación sobrenatural de parte del Espíritu Santo dando al creyente revelación de un evento o una verdad ocurrida en el pasado o presente, solamente. La gracia de este don es que le permite al creyente saber algo en un preciso momento, es como un destello. Veamos este ejemplo:

“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. Jn 1:47-51

Otros ejemplos son: II R 5:20-27 que habla sobre Eliseo y su criado Giezi, II R 6:9-12 sobre Eliseo y el campamento asirio, Hch 9:11-12 Ananías al recibir la revelación de la conversión de Saulo, Hch 10:11 sobre Pedro y Cornelio.

La palabra de sabiduría, es aquella revelación sobrenatural que realiza el Espíritu Santo sobre los planes de Dios respecto a un suceso futuro, además de dar instrucciones relacionadas con dicho acontecimiento.

Ejemplo de este don, los podemos ver en Gen 6, 7, Gen 41, Mt 2:12, Hch 21:11.

El don de discernimiento de espíritus, este don nos permite distinguir cuando opera el Espíritu Santo y cuando es una influencia del mal la que esta actuando, II Ts 2:9.

Algunos ejemplos para compartir, Mt 16:17, 23; Hch 13:9-10, Hch 16:16-18.

Es un don que va de la mano para aquellos que les ha sido dado el ministerio de liberación. Con la ayuda del don de discernimiento de espíritus podemos distinguir cuando la presión de demonios viene de afuera, o cuando opera de adentro, de esta manera sabremos como actuar y ayudar a la persona que se esta liberando. Una cosa es la opresión demoníaca y otra cosa muy diferente es la posesión de demonios. Entiendase, que a pesar de que ambas son operaciones o actuaciones diabólicas, se tratan de forma distinta.

II. Dones de poder.

Dones de sanidad, tanto en el Antiguo Testamento como el Nuevo se nos habla de una variedad de casos de sanidad. I Co 12:9, 12:30.

Algunas referencias bíblicas, Sal 107:20, Mt 8:8, 9:22, 9:28-29, Mr 2:5, Hch 5:15, 19:12.

Nos referimos a la sanidad divina, en donde no hay intervención médica, sino que la persona es sanada por el poder de Dios, dando lugar a curaciones milagrosas.

Los milagros, es la intervención poderosa de Dios. Ejemplos de esto tenemos: Ex 14:21-28 cuando Israel cruzó en seco el mar rojo, Ex 17:1-6 Moisés saca agua de la peña, Jos 10:12-13, Jn 2:1-11 Jesús y el milagro de que el agua se convirtiera en vino, Mt 15:32-38 Jesús alimenta a cuatro mil personas, Mt 14:22-25, Hch 5:17-20.

Don de la fe, es aquella fe sobrenatural otorgada por el Espíritu Santo para que el creyente pueda realizar algún milagro o pueda recibirlo. Ver He 11:27, Sal 40:1-4.

Algunos ejemplos, He 11:20 Isaac bendijo a sus hijos por cosas venideras, protección personal, Mr 16:18 y Hch 28:5, Ro 4:20.

III. Dones de inspiración.

La profecía, es la manifestación del Espíritu Santo en el creyente por medio del cual Dios habla y comunica a la Iglesia una palabra ya sea de edificación, exhortación y consuelo I Co 14:3.

La proclamación efectuada mediante este don es expresada en el idioma del receptor del don, veamos su propósito: 

1. Para hablar sobrenaturalmente a los hombres, I Co 14: 1.

2. Para edificación de la Iglesia, promueve el crecimiento espiritual y el desarrollo del carácter de los creyentes por medio de la enseñanza, el progreso espiritual, I Co 14: 4.

3. Para exhortar a la Iglesia, por medio de este don, el Espíritu Santo nos hace el llamado para que nos acerquemos a Él, entonces nos guiará a toda verdad. Algunos usan este don para corregir, realmente la corrección viene por aplicar la palabra de Dios. Sin embargo las Sagradas Escrituras nos manda a juzgar a los profetas, I Co 14: 29.

4. Para consolar a la Iglesia, dar alivio, reanimar, fortalecer, vivificar y levantar a los oyentes, I Co 14: 3.

5. Para que los creyentes aprendan verdades, a las cuales no habríamos podido llegar a conocer con nuestros sentidos naturales, I Co 14: 31.

6. Para convencer a los incrédulos y manifestar los secretos del corazón. La profecía es una señal para el creyente, mas la misma influye en el incrédulo llevándolo a reconocer, que Dios está en la reunión. Los indoctos, aquellas personas carentes de conocimientos de los hechos relativos al testimonio dado en la Iglesia. Una vez que se han dado cuenta de que Dios está hablando se postran y adorarán al que vive por los siglos, I Co 14: 22 – 25. 

Las sagradas escrituras nos enseñan que debemos procurar los dones espirituales, más sobre todos el don de profecía, I Co 14: 1 y 39.

Conociendo el don de profecía: Una cosa es el don de profecía y otra el ministerio profético.

El que tiene oficio profético, siempre es profeta, sin embargo el don de la profecía puede ser ejercido por cualquier miembro, según sea la voluntad del Espíritu Santo, si que estos tengan el oficio de profeta. Le explico, esto quiere decir que sólo fueron instrumentos del Espíritu Santo por ese momento.

La palabra profeta significa: aquel que expresa la voluntad de Dios o aquel que habla en lugar de otro, por ejemplo Abraham Gen 20: 7, Aarón el profeta de Moisés Ex 7: 1. El profeta habla de lo que aconteció en el pasado y declara por el don de sabiduría una revelación futura.

En I Co 14: 3, este versículo no señala que este don sea usado para dirigir la Iglesia. En el Antiguo Testamento se nos aclara que los profetas además de hablar de parte de Dios guiaban al pueblo. Si lo comparamos con el Nuevo Testamento observamos que el profeta Agabo no guió al Apóstol Pablo, sino que por medio de la palabra de sabiduría le reveló lo que le esperaba y acontecería en Jerusalén. Tengamos cuidado con la modernidad profética que pretende guiar a la Iglesia del Señor por medio de sus profecías. 

Es menester establecer que existe una gran diferencia entre profecía y predicación. Predicar es proclamar la palabra de Dios dirigida por el Espíritu Santo, mientras que el don de profecía es Dios mismo hablando por medio del profeta.

También existe una diferencia entre el hablar en lenguas y diversos géneros de lenguas, I Co 12: 10. No obstante, este es el don más conocido y el más controversial. Se trata de la capacidad sobrenatural otorgada por el Espíritu Santo al creyente para que este hable en idiomas que desconoce, que no comprende, incluso que jamás ha aprendido ya sea que se trate de lenguas humanas o angélicas, I Co 13: 1.

Amados hermanos, el don de lenguas no es una habilidad lingüística porque los idiomas son dados por el Espíritu Santo, quien inspiró al Apóstol Pablo a escribir los principios que regirían tan especial don, I Co 14.

Exponiendo lo más sobresaliente respecto al que habla en lenguas: 

Primeramente queda claro y establecido en I Co 14: 2, que no habla a los hombres sino a Dios. Todo creyente que a leído la frase “Orando en el espíritu”, entenderá que hay momentos en que no sabemos como orar y es en ese momento en que el Espíritu Santo de Dios intercede por nosotros, “Hablando en lenguas” nuestro espíritu se comunica con Dios y aunque nosotros no entendamos en un momento lo que decimos, Él sí lo sabe, mas la palabra nos enseña que si pedimos con fe, el Señor nos revelará lo que hablamos en misterio con Él, “El don de interpretar lenguas”.

También se edifica así mismo, se refiere al crecimiento espiritual, I Co 14: 4. Cuando existe la interpretación se compara con la profecía, I Co 14: 5. Debemos orar por el don de la interpretación, I Co 14: 13, principalmente si está en la Iglesia para que los que oyen sean edificados, I Co 14: 23.

La Biblia nos enseña que las lenguas son señal a los incrédulos; I Co 14: 21 – 22, ver referencia de lo profetizado en Isaías 28: 9 – 12. En aquel tiempo el pueblo de Israel no quiso creer al mensaje que Dios envió por medio de Isaías y cuando fueron invadidos por los asirios estos en su lengua extraña fue de señal de condenación para los israelitas. Asimismo ha sucedido desde la era Apostólica hasta nuestros días, los incrédulos oyen a los creyentes hablar en lenguas y al no creer, las lenguas son para ello señal de condenación. 

Para los que tienen mensajes en leguas para la Iglesia, I Co 14: 26 – 33, el Señor les dice: 

Primero que su intervención está limitada a 2, o a los más 3 mensajeros por culto. Aunque en el mismo culto todos los creyentes puedan orar en lenguas para sí. Deben comunicar su mensaje por turno, me refiero uno por uno, deben presentar su mensaje en orden y esperar que termine el que está hablando. Deben ser presentados antes o después de la predicación. La predica no debe ser interrumpida. El Señor ha dado suficiente fuerza de voluntad a los mensajeros para que se dominen y esperen su turno. No se debe impedir hablar en lenguas, I Co 14: 39, lastimosamente hay quienes ignoran ésta orden divina. Pablo enseñó que estos principios deben hacerse decentemente y con orden, I Co 14: 33 – 40.

La interpretación de lenguas explica el sentido de algo, el don de lenguas no tiene la misma dependencia del don de la interpretación. La interpretación el Espíritu Santo la da únicamente para la edificación de la Iglesia, I Co 14: 5 y 27. El don de interpretación de lenguas no es una traducción de idiomas, es una inspiración. 

Nuestro Dios todopoderoso ha repartido dones y talentos a los creyentes de acuerdo a su infinita y soberana voluntad para la edificación de la Iglesia.
 Que esta serie les haya sido de bendición.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »