20 de septiembre de 2014

IV. Los Dones del Espíritu Santo



Estudio Semanal 

IV. Los dones del Espíritu Santo.

“No quiero, hermanos que ignoréis acerca de los dones espirituales” I Co 12:1

IV. Los dones del Espíritu Santo

Antes de entrar en el tema a tratar, he querido hacer una pausa para exponer los dones del ministerio. Los dones del ministerio son creyentes que el Señor ha otorgado a la Iglesia, con la finalidad de edificarla e instruirla para la obra del ministerio dando así lugar a apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, aquellos que son usados para milagros y sanidad, otros usados para ayudar y administrar, y finalmente los que tienen el don de lenguas, aquí específicamente se refiere únicamente a los que hablan e interpretan un mensaje que va dirigido a la Iglesia.

Los apóstoles, esta palabra significa enviado o misionero, aunque los apóstoles del Señor fueron únicos, el Señor utiliza aún este ministerio para establecer Iglesias a donde él los mande.

Los profetas, son aquellos ministros enviados por Dios para transmitir un mensaje a los creyentes.

Los evangelistas, son aquellos encargados de llevar el mensaje de salvación a los incrédulos, también son usados para hacer obras evangelistas y establecer Iglesias.

Los pastores, ministros encargados al cuidado de la congregación, después que el apóstol y el evangelista terminan su labor. La función principal del pastor es “Apacentar” la Iglesia alimentándola, dirigiéndola, organizándola y disciplinando cuando lo amerite.

Los maestros, por su parte son los que poseen el talento de enseñar la palabra.

Los que son usados en milagros y sanidad, lo interesante de este ministerio es que todos los creyentes llevan este don sin embargo hay quienes Dios los usa de manera muy especial.

Los que ayudan y administran, son aquellos creyentes asignados para desempeñar una función determinada en la Iglesia. Por ejemplo los diáconos.

Los que tienen el don de lenguas, todos los creyentes deben y pueden hablar en lenguas, pero aquí se refiere a los que tienen el don de interpretar.

Bien, los dones del Espíritu Santo “Y acerca de los asuntos espirituales no quiero que vosotros desconozcáis”. I Cor 12:1

Este versículo se refiere a que el Señor anhela que conozcamos sobre los dones espirituales, a que seamos instruidos en su verdadero significado, su aplicación y como deben ser usados.

¿Qué son los dones del Espíritu Santo? Son aquellas capacidades y habilidades sobrenaturales que el mismo Espíritu de Dios otorga al creyente con el único fin de equiparlo para una vida de servicio.

Recordemos que a cada uno nos es dada la manifestación del Espíritu Santo para provecho, esto quiere decir que en cada creyente los dones varían y son otorgados para la edificación y el beneficio de la Iglesia. Es el mismo Espíritu quien reparte como Él quiere.

I Co 12:8-11, los dones del Espíritu Santo podemos agruparlos en tres grandes grupos:

I. Dones de revelación.

La palabra de ciencia o conocimiento, se trata de una revelación sobrenatural de parte del Espíritu Santo dando al creyente revelación de un evento o una verdad ocurrida en el pasado o presente, solamente. La gracia de este don es que le permite al creyente saber algo en un preciso momento, es como un destello. Veamos este ejemplo:

“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. Jn 1:47-51

Otros ejemplos son: II R 5:20-27 que habla sobre Eliseo y su criado Giezi, II R 6:9-12 sobre Eliseo y el campamento asirio, Hch 9:11-12 Ananías al recibir la revelación de la conversión de Saulo, Hch 10:11 sobre Pedro y Cornelio.

La palabra de sabiduría, es aquella revelación sobrenatural que realiza el Espíritu Santo sobre los planes de Dios respecto a un suceso futuro, además de dar instrucciones relacionadas con dicho acontecimiento.

Ejemplo de este don, los podemos ver en Gen 6, 7, Gen 41, Mt 2:12, Hch 21:11.

El don de discernimiento de espíritus, este don nos permite distinguir cuando opera el Espíritu Santo y cuando es una influencia del mal la que esta actuando, II Ts 2:9.

Algunos ejemplos para compartir, Mt 16:17, 23; Hch 13:9-10, Hch 16:16-18.

Es un don que va de la mano para aquellos que les ha sido dado el ministerio de liberación. Con la ayuda del don de discernimiento de espíritus podemos distinguir cuando la presión de demonios viene de afuera, o cuando opera de adentro, de esta manera sabremos como actuar y ayudar a la persona que se esta liberando. Una cosa es la opresión demoníaca y otra cosa muy diferente es la posesión de demonios. Entiendase, que a pesar de que ambas son operaciones o actuaciones diabólicas, se tratan de forma distinta.

II. Dones de poder.

Dones de sanidad, tanto en el Antiguo Testamento como el Nuevo se nos habla de una variedad de casos de sanidad. I Co 12:9, 12:30.

Algunas referencias bíblicas, Sal 107:20, Mt 8:8, 9:22, 9:28-29, Mr 2:5, Hch 5:15, 19:12.

Nos referimos a la sanidad divina, en donde no hay intervención médica, sino que la persona es sanada por el poder de Dios, dando lugar a curaciones milagrosas.

Los milagros, es la intervención poderosa de Dios. Ejemplos de esto tenemos: Ex 14:21-28 cuando Israel cruzó en seco el mar rojo, Ex 17:1-6 Moisés saca agua de la peña, Jos 10:12-13, Jn 2:1-11 Jesús y el milagro de que el agua se convirtiera en vino, Mt 15:32-38 Jesús alimenta a cuatro mil personas, Mt 14:22-25, Hch 5:17-20.

Don de la fe, es aquella fe sobrenatural otorgada por el Espíritu Santo para que el creyente pueda realizar algún milagro o pueda recibirlo. Ver He 11:27, Sal 40:1-4.

Algunos ejemplos, He 11:20 Isaac bendijo a sus hijos por cosas venideras, protección personal, Mr 16:18 y Hch 28:5, Ro 4:20.

III. Dones de inspiración.

La profecía, es la manifestación del Espíritu Santo en el creyente por medio del cual Dios habla y comunica a la Iglesia una palabra ya sea de edificación, exhortación y consuelo I Co 14:3.

La proclamación efectuada mediante este don es expresada en el idioma del receptor del don, veamos su propósito: 

1. Para hablar sobrenaturalmente a los hombres, I Co 14: 1.

2. Para edificación de la Iglesia, promueve el crecimiento espiritual y el desarrollo del carácter de los creyentes por medio de la enseñanza, el progreso espiritual, I Co 14: 4.

3. Para exhortar a la Iglesia, por medio de este don, el Espíritu Santo nos hace el llamado para que nos acerquemos a Él, entonces nos guiará a toda verdad. Algunos usan este don para corregir, realmente la corrección viene por aplicar la palabra de Dios. Sin embargo las Sagradas Escrituras nos manda a juzgar a los profetas, I Co 14: 29.

4. Para consolar a la Iglesia, dar alivio, reanimar, fortalecer, vivificar y levantar a los oyentes, I Co 14: 3.

5. Para que los creyentes aprendan verdades, a las cuales no habríamos podido llegar a conocer con nuestros sentidos naturales, I Co 14: 31.

6. Para convencer a los incrédulos y manifestar los secretos del corazón. La profecía es una señal para el creyente, mas la misma influye en el incrédulo llevándolo a reconocer, que Dios está en la reunión. Los indoctos, aquellas personas carentes de conocimientos de los hechos relativos al testimonio dado en la Iglesia. Una vez que se han dado cuenta de que Dios está hablando se postran y adorarán al que vive por los siglos, I Co 14: 22 – 25. 

Las sagradas escrituras nos enseñan que debemos procurar los dones espirituales, más sobre todos el don de profecía, I Co 14: 1 y 39.

Conociendo el don de profecía: Una cosa es el don de profecía y otra el ministerio profético.

El que tiene oficio profético, siempre es profeta, sin embargo el don de la profecía puede ser ejercido por cualquier miembro, según sea la voluntad del Espíritu Santo, si que estos tengan el oficio de profeta. Le explico, esto quiere decir que sólo fueron instrumentos del Espíritu Santo por ese momento.

La palabra profeta significa: aquel que expresa la voluntad de Dios o aquel que habla en lugar de otro, por ejemplo Abraham Gen 20: 7, Aarón el profeta de Moisés Ex 7: 1. El profeta habla de lo que aconteció en el pasado y declara por el don de sabiduría una revelación futura.

En I Co 14: 3, este versículo no señala que este don sea usado para dirigir la Iglesia. En el Antiguo Testamento se nos aclara que los profetas además de hablar de parte de Dios guiaban al pueblo. Si lo comparamos con el Nuevo Testamento observamos que el profeta Agabo no guió al Apóstol Pablo, sino que por medio de la palabra de sabiduría le reveló lo que le esperaba y acontecería en Jerusalén. Tengamos cuidado con la modernidad profética que pretende guiar a la Iglesia del Señor por medio de sus profecías. 

Es menester establecer que existe una gran diferencia entre profecía y predicación. Predicar es proclamar la palabra de Dios dirigida por el Espíritu Santo, mientras que el don de profecía es Dios mismo hablando por medio del profeta.

También existe una diferencia entre el hablar en lenguas y diversos géneros de lenguas, I Co 12: 10. No obstante, este es el don más conocido y el más controversial. Se trata de la capacidad sobrenatural otorgada por el Espíritu Santo al creyente para que este hable en idiomas que desconoce, que no comprende, incluso que jamás ha aprendido ya sea que se trate de lenguas humanas o angélicas, I Co 13: 1.

Amados hermanos, el don de lenguas no es una habilidad lingüística porque los idiomas son dados por el Espíritu Santo, quien inspiró al Apóstol Pablo a escribir los principios que regirían tan especial don, I Co 14.

Exponiendo lo más sobresaliente respecto al que habla en lenguas: 

Primeramente queda claro y establecido en I Co 14: 2, que no habla a los hombres sino a Dios. Todo creyente que a leído la frase “Orando en el espíritu”, entenderá que hay momentos en que no sabemos como orar y es en ese momento en que el Espíritu Santo de Dios intercede por nosotros, “Hablando en lenguas” nuestro espíritu se comunica con Dios y aunque nosotros no entendamos en un momento lo que decimos, Él sí lo sabe, mas la palabra nos enseña que si pedimos con fe, el Señor nos revelará lo que hablamos en misterio con Él, “El don de interpretar lenguas”.

También se edifica así mismo, se refiere al crecimiento espiritual, I Co 14: 4. Cuando existe la interpretación se compara con la profecía, I Co 14: 5. Debemos orar por el don de la interpretación, I Co 14: 13, principalmente si está en la Iglesia para que los que oyen sean edificados, I Co 14: 23.

La Biblia nos enseña que las lenguas son señal a los incrédulos; I Co 14: 21 – 22, ver referencia de lo profetizado en Isaías 28: 9 – 12. En aquel tiempo el pueblo de Israel no quiso creer al mensaje que Dios envió por medio de Isaías y cuando fueron invadidos por los asirios estos en su lengua extraña fue de señal de condenación para los israelitas. Asimismo ha sucedido desde la era Apostólica hasta nuestros días, los incrédulos oyen a los creyentes hablar en lenguas y al no creer, las lenguas son para ello señal de condenación. 

Para los que tienen mensajes en leguas para la Iglesia, I Co 14: 26 – 33, el Señor les dice: 

Primero que su intervención está limitada a 2, o a los más 3 mensajeros por culto. Aunque en el mismo culto todos los creyentes puedan orar en lenguas para sí. Deben comunicar su mensaje por turno, me refiero uno por uno, deben presentar su mensaje en orden y esperar que termine el que está hablando. Deben ser presentados antes o después de la predicación. La predica no debe ser interrumpida. El Señor ha dado suficiente fuerza de voluntad a los mensajeros para que se dominen y esperen su turno. No se debe impedir hablar en lenguas, I Co 14: 39, lastimosamente hay quienes ignoran ésta orden divina. Pablo enseñó que estos principios deben hacerse decentemente y con orden, I Co 14: 33 – 40.

La interpretación de lenguas explica el sentido de algo, el don de lenguas no tiene la misma dependencia del don de la interpretación. La interpretación el Espíritu Santo la da únicamente para la edificación de la Iglesia, I Co 14: 5 y 27. El don de interpretación de lenguas no es una traducción de idiomas, es una inspiración. 

Nuestro Dios todopoderoso ha repartido dones y talentos a los creyentes de acuerdo a su infinita y soberana voluntad para la edificación de la Iglesia.
 Que esta serie les haya sido de bendición.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »