24 de septiembre de 2014

La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo



Estudio Semanal

II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo
III. El Espíritu Santo (SECCIÓN A, B, C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.


 “Y estas señales seguirán a los que creen: … hablarán nuevas lenguas...” Mc 16:17.

En otras versiones dice así: “hablarán en otros idiomas sin haberlos aprendido”. “Podrán hablar idiomas nuevos y extraños”.


II. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo


En el Libro de Hechos de los Apóstoles nos muestra que la evidencia inicial del Bautismo en el Espíritu Santo es el hablar en otras lenguas y esta fue la experiencia de los primeros creyentes. Las pruebas presentadas en el libro de Hechos son contundentes y hay quienes insisten en rechazar estas evidencias. Hch2:4, 10:44-46, 19:1-6.

Me baso en las palabras del Apóstol Pedro “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Hch 2:39

En otras versiones dice así: “Esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que nuestro Dios quiera salvar en otras partes del mundo”.

Este versículo deja bien en claro que esta promesa no se fija solo en aquella época como muchos han querido ponerlo, la palabra de Dios señala que “esta promesa es para cuantos el Señor llamare”.

La verdad es que nosotros los creyentes en Cristo no estamos privados de esta vivencia espiritual gloriosa, justamente por estar en este momento de Gracia. Hay quienes creen que por no estar bajo la ley, sino bajo la Gracia, sus faltas no serán reprendidas severamente, pienso al respecto que se equivocan si piensan así, ahora la exigencia de parte del Padre es mayor para el creyente, precisamente por el período de la Gracia a través de su Espíritu Santo.

Y es que el Espíritu Santo hace que nosotros podamos cumplir con su palabra “Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”. Ez 36:25-27

Asimismo el Apóstol Pedro declaró que el descenso del Espíritu Santo era cumplimiento de la profecía de Joel, Jl 2:28-29.

Siguiendo la lectura en Hch 8: 14-24, esta implícito que los samaritanos hablaron en lenguas. Cuando los apóstoles que se encontraban en Jerusalén oyeron que en Samaria habían recibido la palabra, enviaron allá a Pedro y a Juan para que les ministrasen el Bautismo en el Espíritu Santo, porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos. En el preciso instante que los apóstoles les imponían las manos a los samaritanos y estos eran bautizados en el Espíritu Santo, atravesando por una experiencia sobrenatural, pero hubo un hombre que se impresionó grandemente con aquello, Simón el mago quien ambiciono en su corazón aquel poder espiritual que los apóstoles tenían, ofreciéndoles dinero por él, siendo este reprendido severamente por el Apóstol Pedro.

El Apóstol Pablo urgía a los creyentes a ser llenos del Espíritu Santo, Ef 5.18, porque el mismo recibió la plenitud del Espíritu, tres días después que Jesús se le apareció en el camino a Damasco Hch 9:17. Léase también I Cor 14.18.

La casa de Cornelio Hch 10:44-46, el Apóstol Pedro y sus acompañantes se asombraron cuando oyeron a Cornelio, sus parientes e invitados hablar en otras lenguas. Lo interesante de este hecho fue que Pedro después de este acontecimiento quiso bautizar en agua a estos. La experiencia de Pedro tuvo que haber sido algo grande en aquel momento porque se había dado cuenta que la promesa era para todo aquel que creyere.

Los discípulos en Efeso, hecho narrado en Hch 19:1-6, nos cuenta que ellos ni siquiera habían oído hablar del Espíritu Santo, la Biblia nos aclara que cuando el Apóstol Pablo le impuso las manos ellos hablaron el lenguas.

Como siervo del Señor Jesucristo le exhorto a que si aún tiene dudas sobre el Bautismo en el Espíritu Santo, ore y lea con mucho cuidado el Libro de Hechos de los Apóstoles para que usted compruebe esta verdad.

El Señor Jesús dijo algo muy interesante sobre una vez recibido el Bautismo en el Espíritu Santo “que recibiríamos poder”. Este poder te ayuda a cumplir la voluntad del Padre.

Quizás usted se ha estado haciendo preguntas ¿Cómo actúa este poder en mí, como creyente? ¿Qué cosas ocurrirán en mí una vez que este poder lo reciba? Etc.

Bien, a través de este estudio te mencionare algunas cosas que Dios a través de su palabra desea revelarte:

El poder para testificar, antes del día de Pentecostés el Apóstol Pedro, negó conocer al Señor y apoyándose en su propia fuerza, no pudo dar fe de que era discípulo escogido de Jesucristo. Pero cuando Pedro recibió el Bautismo en Espíritu Santo, fue envestido del poder de Dios. Ocurrió que este, que una vez, había negado al Señor ahora se convertía en el primero que testificaba públicamente frente a todo Israel, las maravillas y glorias del Señor Jesucristo, en su primer discurso, en donde tuvo el privilegio de ganar 3,000 almas para la gloria y honra del Señor. También soportó el martirio y cuando fue sentenciado a morir en la cruz pidió ser crucificado con la cabeza para abajo porque no se sentía digno de morir de la misma manera que su Señor. Hch 2:41

El poder para vivir una vida santa, el Señor nos llama a ser santos I Cor 1:2, santidad, santificación “separados para Dios” I Cor 1:30, II Ts 2:13, I P 1:2, Ro 6:19, 22, I Ts 4:3-7. El Bautismo en el Espíritu Santo nos da el poder para apartarnos de la unión de yugo desigual con los incrédulos II Cor 6:14-18, discusiones necias con hombres corrompidos I Ti 6:5, de toda iniquidad, corrupción, inmoralidad, etc. II Ti 2:19, de toda especie de mal I Ts 5:22, de aquellos malos deseos que tuvimos antes de conocer a Cristo I P 1:13-19, de toda atracción que el mundo ejerce sobre nosotros, de las tentaciones diabólicas y de cualquier exigencia de la carne. La voluntad del Padre es hallar santificación en nosotros sus hijos I Ts 4:3, la palabra dice así: “Sin santidad nadie verá al Señor” He 12:14. “JESÚS NO PIDIÓ AL PADRE QUE NOS QUITARA DEL MUNDO SINO QUE NOS GUARDARA DE MAL” Jn 17:15. Es en este mundo donde haremos la voluntad del Padre Ef 2:10. Es el Espíritu Santo quien nos da el poder de guardarnos irreprensibles para el Señor I Ts 5:23.

El poder para servir, el mismo Señor Jesucristo no permitió que sus discípulos predicarán el Evangelio y testificarán de él, sin haber recibido el Bautismo en el Espíritu Santo. Mt 28:18-20, Lc 24:47-49, Ef 6:12.

El poder para vivir llenos del Espíritu, Jn 4:14, 7:38-39; Hch 4:8, 6:3, 7:55, 11:24, 13:9,52.

“La llenura del Espíritu la describo como aquella vivencia que uno como cristiano va desarrollando a medida que el tiempo transcurre, en la cual va creciendo el fruto del Espíritu, que es la prueba innegable del verdadero seguidor de Cristo” Mt 7:16-20. La plenitud se logra con la constancia y la comunión con el Señor. Debemos andar en el Espíritu y no satisfaciendo los deseos de la carne Ro 8:1,4, Ga 5:16-17, Col 3:5; en nuestros pensamiento debe estar siempre Dios Ro 8:5-7, Fil 4:8; vivir siempre bajo la dirección y el consejo del Espíritu Santo Ro 8:8-14; estar bien claros que somos hijos de Dios Ro 8:14-17, Ef 2:19.

El fruto del Espíritu, el Amor, de origen divino del Padre al Hijo, de Dios a este mundo, de nuestro Padre al creyente, también el amor de Dios en nosotros obrando hacia los demás Jn 3:16,35, Ro 5:5. Para conocer más sobre el tema del amor que Dios quiere que todos vivamos por favor leer I Cor 13. El Gozo, llega a la vida del hombre cuando se encuentra con Dios, también lo halla en la medida que crece en el conocimiento de su palabra. La Paz, esa relación entre Dios y el hombre, de nosotros con otros Lc 14:32, Hch 10:36, 15:33, Ro 14:19, Ef 2:17-18. La Paciencia, esta se efectúa a través de las pruebas, nos ayuda a formarnos el carácter, permite nuestro crecimiento espiritual de confianza en Dios y su palabra, leer Ro 5:3-4, 8:17-18, I P 4:12-13, II Ts 3:5, Stg 5:7. La Benignidad, nuestra disposición bondadosa hacia los demás. La Bondad, se humilde de corazón contrito, andar en piedad, saber dar caridad, tener compasión y misericordia con el prójimo. La Fe, tener una firme convicción en lo que ha escuchado y creído, confianza y fidelidad en el Señor y en su palabra, para una mejor definición leerse por favor He 11:1. La Mansedumbre, es aquella disposición en nuestra alma para ser obedientes, sumisos, sin resistir los tratos del Espíritu en nosotros, guarda una estrecha relación con la humildad de corazón. La Templanza, dominio propio, moderación, sobriedad, formación en nuestro carácter y forma de pensar.

El hablar en lenguas es una promesa para todos I Cor 12:30. Hay un punto que en el próximo estudio estaré hablando, respecto a la diferencia que hay entre las lenguas como evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo y el don de lenguas que tienen una experiencia en común. Sin embargo algunos creyentes después de haber sido bautizados no retienen el hablar en lenguas. El hablar en lenguas es la evidencia inicial del Bautismo en el Espíritu. El uso que se hace de las lenguas después del bautismo en el Espíritu Santo, es el don de lenguas. El tema en este momento es la evidencia.

Debemos asegurarnos que en nuestras vidas no halla un pobre testimonio de Cristo. Muchos creyentes caen en el pecado de la palabrería, me refiero a los chismes, bochinches, calumnias, contiendas y pleitos, discusiones, cosas que no edifican, otros continúan en la idolatría, el ego y otras cosas contrarias a la Biblia, etc. Obviamente esta actitud, lo único que denota es que sus vidas no están verdaderamente cimentadas y edificadas en la palabra, por más lenguas ilusoriamente espiritual que hablen. De nuestra boca no puede estar saliendo dos tipos de aguas y el hablar en lenguas no es por emoción, él que ha recibido el Bautismo en el Espíritu Santo debe estar conciente que lleva consigo una evidencia en su cuerpo y vida de la presencia de Dios. Recordemos que somos templo del Dios viviente y el Señor esta llamando a la santidad de su pueblo.

He tenido la oportunidad, de conocer creyentes que no hablan en lenguas y sus vidas son ejemplares, son personas de gran bendición. La pregunta es ¿Qué hace que un creyente sea espiritual? Me he hecho esta pregunta muchas veces y para mi la respuesta es mostrar una sincera sumisión de obediencia al Señor, haciendo su voluntad, solo así se podrá decir que ha desarrollado el fruto del Espíritu Santo “Por sus frutos los conoceréis”. El creyente debe preocuparse por lograr que en su vida rebose la gracia del Espíritu Santo tanto en su andar como en su ministerio, una persona que profundiza en la palabra y ve en ella una fuente de vida eterna, un agua que sacia la sed, un refrigerio y descanso eterno.

El hablar en lenguas no salva, pero una actitud sincera, vivir de manera correcta y transparente, tener verdadero amor por el prójimo, ser obediente a la palabra de Dios, hacer la voluntad del Padre y ser fiel en su llamado y ministerio como seguidor de Cristo, harán que logre su salvación.

El Apóstol Pablo, hablaba en lenguas más que todos sin embargo era un hombre humilde, no hacia nada por competencia o por ser visto, I Cor 14:18, le sugiero leerse Ef 5:18-20. Recordemos que del corazón mana la vida, guardemos nuestro corazón en la palabra de Dios, mostrando el verdadero fruto del Espíritu con nuestra actitud.

¿Qué es lo que hace que el Espíritu Santo more en el creyente? No es el hablar en lenguas amado hermano, es Jesús. Sin embargo la Biblia nos manda a hablar en lenguas. Mi consejo a mis hermanos en Cristo es que se llenen de la palabra de Dios, que esta habite en abundancia en nosotros, no solo seamos oidores sino hacedores de ella y mantenga una fiel relación con el Señor Jesucristo.

 La próxima semana siga con nuestro estudio III. El Espíritu Santo.

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »