23 de septiembre de 2014

El Espíritu Santo, Sección A




Estudio Semanal 

III. El Espíritu Santo (SECCIÓN B,C).
IV. Los dones del Espíritu Santo.
SECCIÓN A.


 “Y ni mi palabra, ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. I Cor 2:4-5


III. El Espíritu Santo

Comenzaré este estudio con una pregunta sencilla ¿Quién es el Espíritu Santo? Bien, el Espíritu Santo es Dios mismo. A manera de repaso, recordemos que las Sagradas Escrituras nos enseñan que Dios habitó entre nosotros en forma de hombre, al enviar a su Hijo Jesús. Jesús no solo es el Hijo de Dios sino que también es Dios. Porque verlo a él es haber visto al Padre, él les aclaro esto a sus discípulos en una ocasión, puede hallar el comentario en el Evangelio Jn 14:9, I Jn 4:14.
Hemos llegado a ese punto de conocerle a Dios, porque primero se manifestó como Padre, después vino como Hijo manifestado en carne como hombre entre nosotros y ahora a descendido como Espíritu para habitar por siempre dentro de nosotros. Somos templo, morada habitación del Altísimo, somos epístolas vivientes para contar su historia, sus testimonios y testificar de su existencia. Ahora dentro de nosotros hay un altar viviente que esta encendido con fuego que nadie apaga, porque hizo descender a su Santo Espíritu para hacer de nosotros un santuario de su presencia hasta la eternidad. Un altar que glorifica al Señor, donde su palabra ha sido escrita en corazones de carne, donde mana un río de agua viva que salta para vida eterna.

Así como nosotros tenemos emociones y sentimientos, Dios también y nos la puede hacer sentir a través de su Espíritu, démosle un vistazo a los siguientes versículos I Cor 12:11, Ro 8:27, 15:30, Ef 4:30, Is 63:10, Hch 5:3-4,9; He 10:29, Jn 14:26, 16:8,13. Dios tiene voluntad, él razona, posee sentimientos como el amor, también siente la tristeza y la ira, él puede sentir que queremos intentar engañarle o tentarlo, sabe lo que es ser afrentado, él sabe enseñar y guiar, él habla a quien quiera escucharle y nos da la ayuda, la fuerza y el poder de testificar.

El Espíritu de Dios se manifiesta de muchas formas, como lluvia, río, aceite, viento, poder, fuego y otros. En la Biblia encontramos ciertas expresiones que nos ayudan a entender esto, veamos “visitas la tierra y la riegas, con el río de Dios, lleno de aguas, correrán ríos de agua viva, aceite de la santa unción, ven de los cuatro vientos, como un viento recio, vive por el poder de Dios, por la grandeza de tu poder, fuego consumidor” etc. Léase los siguientes versículos Sal 65:9, Jn 7:38-39, Ex 30:25, Ez 37:9, Hch 2:2, II Cor 13:4, Sal 66:3, 7; Dt 9:3.

Les decía que el Espíritu Santo es Dios, es eterno, omnipresente, omnisciente, omnipotente y santo. Mt 28:19-20, II Cor 13:14, Hch 5:3-4, Ro 1:4,15:19; I Cor 2:10, He 9:14, Sal 139:7-12. Le sugiero que analice y compare estos versículos Ex 17:7 con He 3:7-9; Sal 78:17-21 con Hch 7:51.

El Espíritu Santo es aquel que Inspiró las Escrituras y de hecho él habla por medio de ellas, Hch 1:16, I P 1:21. “Conociendo al Espíritu Santo a través de las Escrituras”. Vallamos al libro de Gen 1:1-2 sobre la creación del universo y hagamos una comparación con Is 45:18.

La Biblia nos dice que Dios creo la Tierra para que fuese habitada, sin embargo algo aconteció que hizo que estuviera desordenado y vacío, no obstante el Espíritu Santo según las Escrituras comienza a vivificarla, renovarla para que el hombre pueda vivir y habitar en ella.

En el libro de Gen 2:7, cuando el aliento de Dios penetró en el hombre se convirtió en espíritu, este al hacer contacto con el cuerpo dando vida a su alma, lo cual es obra del Espíritu Santo. El Evangelio de Jn 6:63 nos dice “Es el Espíritu el que da vida”.

Independientemente de que el hombre haya sido creado del polvo de la tierra, posee un espíritu, el cual le fue dado por Dios Ec 12:7. El hombre representa una creación especial de Dios porque fue hecho a su imagen y semejanza.

En Gen 6:3, se nos revela que el Espíritu de Dios contendía, debatía con los hombres de la tierra; el Señor quería que se convirtieran de sus malos caminos, actuando a través de Enoc y Noé. Sin embargo la Biblia nos informa que solo 8 personas lograron salvarse y estas fueron “Noé y su mujer, sus tres hijos y sus mujeres, ver Gen 7; I P3:20.

El resto de la humanidad, pecaron contra el Espíritu Santo al endurecer su corazón y no escuchar la voz del Espíritu Santo que intentaba convencerles de pecado a través de sus siervos. Dice la Biblia que “Estaban comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento y no entendieron hasta el día en que Noé entró en el Arca, luego vino el diluvio y se los llevo a todos”. Mt 24:38-39

Después viene una etapa, que podemos dividirla de la siguiente manera: la era de los patriarcas, la ley, el imperio y cautiverios. El Espíritu Santo capacito a ciertos siervos habilitándolos para llevar a cabo asignaciones especiales:

 Los profetas del Antiguo Testamento hablaron por el Espíritu Santo que estaba en ellos, Ez 11:5, Miq 3:8, I P 1:10-11.

 Moisés, Líder, Ex 3:12, Nm 11:17,29.

 David, rey de Israel, I Sm 16:13, II Sm 23:2.

 Jueces de Israel, eran gobernantes, jefes “desde Josué hasta Samuel” Jue 2:16-18, 4:6, 6:34, 13:25.

 Bezaleel y Aholiah, Ex 35:30-33.

 José y Daniel, Gen 41:38, Dn 4:9, 5:1.

Fue en la época del sacerdote Esdras, cuando el Espíritu Santo le inspiro a él y a sus compañeros a poner en orden todas las palabras de los profetas ver Esd 7:10-28. Estos grandes hombres recopilaron los escritos sagrados en tres partes veamos; La Ley, los Profetas y los escritos Hagiógrafos, este es el canon del Antiguo Testamento.

Avanzando en la lectura de la palabra de Dios, podemos observar que el pueblo de Israel le pidió a Samuel, que les constituyera un rey, debido a que ellos veían que las otras naciones lo tenían, de tal manera que el primer rey de Israel fue Saúl I Sm 8, la Biblia nos enseña que este rey al principio estaba lleno del Espíritu de Dios, más sin embargo después el Espíritu se apartó de él. I Sm 10:10; I Sm 16:14.

Respecto a las doce tribus de Israel, se mantuvieron unidas hasta la muerte del rey Salomón, después se dividieron en el reino del norte o Israel – diez tribus y el reino del Sur o Judá – dos tribus. La Biblia nos narra de cómo ambos reinos quebrantaron el pacto del Señor, apropiando costumbres paganas, adorando dioses falsos, fueron advertidos por sus profetas , más ellos hicieron caso omiso cayendo en la desobediencia y la apostasía. Pecaron contra el Espíritu de Dios, porque perseveraron en sus malos caminos y le hicieron enojar, dice la palabra que “él mismo peleó contra ellos” Is 63:10.

Al no escuchar la voz de Dios que les hablaba a través de sus profetas, les aconteció el sufrimiento de ser invadidos por sus enemigos y ser llevados cautivos en retribución por sus pecados.

En el Nuevo Testamento, refiriéndonos específicamente a la vida del Señor Jesucristo podemos comprobar que la presencia del Espíritu Santo estaba en él, observemos:

Nacimiento, fue concebido por el poder del Espíritu Santo, Mt 1:18, Lc 1:35.

Bautismo, Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo, sabemos que el Espíritu de Dios moraba en él, sin embargo al iniciar su ministerio fue envestido con la autoridad y el poder del Espíritu Santo en el momento de su bautismo, cuando va donde Juan el Bautista en el Río Jordán, Jn 3:34.

Ministerio, La Biblia nos dice que Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para que ayunara cuarenta días y fuera tentado por el diablo. El Señor Jesús estando lleno del poder del Espíritu Santo derrotó al diablo a través de la palabra. El Señor en su vida no se aferró a sus poderes divinos sino que fue desprendido, Fil 2:7-8. Jesús estaba ungido por el Padre con el Espíritu Santo de tal forma que todas las cosas que hizo como los milagros, sanidades etc., fueron hechas por el poder que estaba en él, ver Hch 10:38.

Pasión, en el Huerto de Getsemaní, fue fortalecido a través de un ángel que se le apareció, pero fue el Espíritu Santo quién lo sostuvo durante su vida terrenal recordándole quién era él y porque estaba aquí en la Tierra, de esta manera pudo llegar a la crucifixión Lc 4:16-21.

Muerte, Jesús mediante el Espíritu Santo se ofrece como el Cordero sin mancha y sin contaminación para expiación de nuestros pecados, He 9:14.

Resurrección, A través del Espíritu Santo que es Espíritu de Vida en Ro 8:2, resucitó nuestro Señor porque era imposible ser retenido por la muerte. La Biblia nos enseña que Jesús tenía poder para poner su vida, y volverla a tomar, Jn 10:17-18. El Señor Jesús fue sumiso hasta el final y espero ser vivificado por el Espíritu Santo, Ro 8:11, Ef 1:19-20. Hay una garantía para el creyente y es que nosotros también resucitaremos si tenemos morando en nosotros al Espíritu Santo que levantó al Mesías de entre los muertos.

Ascensión, la Biblia nos enseña que después que nuestro Señor subió al Cielo, envió al Espíritu Santo para que se cumpliera la promesa del Padre, esta es una señal de que Jesús fue ensalzado a la diestra de Dios. Con la venida del Espíritu Santo que es el mismo Padre e Hijo, recordemos que la palabra de Dios dice claramente “Él Señor uno es” ahora tenemos comunión con Dios y unos con otros, el Espíritu Santo es aquel que transforma nuestro cuerpo mortal en uno glorificado semejante al del Señor Jesucristo por su gracia, Fil 3:20-21.

Continuará...


 Que esta serie les haya sido de bendición, la próxima semana siga con nuestro estudio de la SECCIÓN B, no se lo puede perder………!

Que el Poderoso, Santo Bendito sea Él por la eternidad les siga bendiciendo en todo y edificando en el cuerpo de Cristo, Amén.

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"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »