29 de noviembre de 2010

Hijo de Dios



En el Nuevo Testamento se le conoce a Jesús como el Hijo de Dios. “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Mateo 3:17
En este versículo podemos ver con claridad el testimonio de Dios de que nuestro Señor Jesús es su Hijo.

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”. 1Juan 5:7-8

Estos tres dan testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios. “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo”. 1Juan 5:9

26 de noviembre de 2010

Epístolas



Las Epístolas nos enseñan a vivir por fe y en obediencia al Señor. Nos enseñan a vivir cada circunstancia de la vida y aplicar el ministerio terrenal de Cristo a nuestras vidas.

¿Cómo someternos a Cristo? Por medio del bautismo para salvación, a través de la fe, el arrepentimiento y la confesión de que Jesús es el Hijo de Dios.

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Gálatas 3:28
“Porque de la manera que en cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”. Romanos 12:4-5

“Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”. 1 Corintios 12:25-27


24 de noviembre de 2010

Señorío




El señorío de Jesús quiere decir que debemos someternos a él, a sus enseñanzas. Dios sometió todas las cosas bajo sus pies. Jesús es el Señor.

“Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.  Efesios 1:22-23

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Lucas 6:46

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Mateo 7:21

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Mateo 6:24 

21 de noviembre de 2010

El Nuevo Testamento


El Nuevo Testamento anuncia un solo mensaje “SALVACIÓN”. 

Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan nos revelan como Dios se hizo hombre. Jesús es el hijo de Dios que vino en carne a este mundo, haciéndose hombre, que murió por nuestros pecados, y los que le han recibido han experimentado su salvación, perdón de pecados y vida eterna.

En Juan 21:25 “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir”. Amén.

Jesús llevo un “MENSAJE DE SALVACIÓN” a través de sus viajes misioneros.

16 de noviembre de 2010

Señor



A Jesús también se le da el título de Señor, así lo vemos en el Nuevo Testamento. “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”. Hechos 2:36

También el Apóstol Pablo escribió: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:9-11

8 de noviembre de 2010

Cristo



Este es otro título que se le da a Jesús y quiere decir “Ungido”. La palabra “Cristo” es en el idioma griego que es lo mismo que decir “Mesías” en hebreo.

En el Nuevo Testamento se identifica a Jesús como el Mesías Prometido, el Escogido de Dios.

“El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Mateo 16:15-17

Lo que Pedro recibió no fue una deducción humana sino una revelación divina de parte de Dios. Él tenía en frente al Escogido de Dios, ya no tenía que esperar a ningún otro, él ya sabía por convicción propia que el Mesías había venido y que todas las profecías referentes a él se iban cumpliendo paso a paso.

4 de noviembre de 2010

Evangelios



En los Evangelios encontramos la vida de Jesús, sus enseñanzas, milagros y una explicación amplia de quién es él y lo que vino hacer aquí en este mundo.

Los Evangelios trazan un camino a seguir y es el Reino de los Cielos, anunciado por Jesús, llevando el mensaje de arrepentimiento de pecado y conversión hacia Dios. De cómo vivir en este mundo en santidad y haciendo la obra del Señor.

Los Evangelios nos señalan que el Mesías no tenía propuesto evangelizar al mundo durante su ministerio personal, incluso les dijo a sus apóstoles lo siguiente:

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis. Y al entrar en la casa, saludadla. Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad”. Mateo 10:5-15

También los Evangelios indican que la vida, servicio y muerte de Jesús nos preparaba para algo que se daría después, veamos:

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4.17

“Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis”. Juan 14.19

Jesús preparo a doce apóstoles para que después de su partida, continuarán la obra.

Los Evangelios nos indican que después que Jesús se va al Padre, nos es enviado al Espíritu Santo con el propósito de recibir apoyo y fuerza en medio de la obra y el servicio a seguir. El trabajo del Mesías aquí en la tierra fue exitoso y completado a  su totalidad ahora era necesario vivir bajo su gracia.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.  Juan 14.26

Había otras cosas que tenían que ser enseñados los discípulos de Jesús y para eso necesitaríamos al Espíritu Santo.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. Juan 16.13


“Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. Lucas 24:46-49

Los Evangelios nos hablan del establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra, porque la escritura habla de arrepentimiento y conversión diciendo el Reino de los Cielos se ha acercado a nosotros. 

Jesús no solamente predico del Reino de los Cielos y de su Reino establecido aquí en la tierra sino que hizo preparativos del mismo y lo compró a precio de sangre por amor a nosotros.

"Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios". « Efesios 6:13-17 »